Validan un método que predice la evolución del cáncer de próstata

Raúl Romar García
R. ROMAR REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El modelo, desarrollado por un equipo gallego, es un primer paso para simular el cáncer

20 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los oncólogos no lo tienen nada fácil. Cada día se enfrentan a complejas decisiones en las que, pese a su experiencia, no tienen siempre la garantía de que la opción elegida sea la más adecuada para el enfermo. ¿Es mejor aplicar una terapia agresiva para tratar un tumor determinado o es preferible optar por otra más conservadora? ¿Es aconsejable retirar la quimio o la radioterapia o mantenerla un poco más? Estas son solo algunas de las preguntas a las que se enfrentan en su trabajo diario, cuestiones que tendrían una respuesta más precisa si supieran cómo va a evolucionar el cáncer de sus pacientes, si pudieran predecir su comportamiento, lo que no solo les ayudaría a afinar en el diagnóstico, sino también a mejorar el tratamiento. Y esta es, precisamente, la herramienta que puede ofrecer el equipo del investigador Héctor Gómez, profesor de Cálculo Numérico en la Escuela de Ingeniería de Caminos de la Universidade da Coruña, que ha presentado en la revista científica PNAS su metodología para simular el crecimiento de los tumores de próstata mediante la combinación de imágenes médicas, fundamentalmente resonancia magnética, la información bioquímica del paciente, como la medición del antígeno PSA, y la aplicación de algoritmos matemáticos. 

Es la primera contribución de un estudio en el que tanto él como su equipo llevan cuatro años trabajando dentro del programa Starting Grant que recibió el propio Gómez del Consejo Europeo de Investigación (ERC). El modelo computacional, que entra de lleno en el enfoque de la nueva medicina personalizada, fue validado en cultivos celulares y en secciones histológicas de pacientes de cáncer de próstata y reproduce las observaciones que existían en la literatura científica.

Es un paso importante y esperanzador, pero es solo el primero de un camino que aún se adivina largo antes de que el procedimiento pueda aplicarse en clínica. «Necesitamos todavía incorporar más información al modelo, hacerlo más sofisticado para que cada vez sea más predictivo y más eficiente», apunta Gómez, que explica que otras aproximaciones de la ingeniería biomédica han llevado casi veinte años de trabajo antes de su utilización en la práctica clínica, como el desarrollado para simular el sistema cardiovascular realizado por el también ingeniero gallego Alberto Figueroa, que lleva a cabo su trabajo en Estados Unidos.

«Nuestro siguiente paso -señala Héctor Gómez- será utilizar imágenes médicas de mayor calidad que nos aporten información adicional del tumor para incorporar los datos al modelo». En todo caso, destaca que la utilidad más inmediata de su trabajo pasará por ayudar al médico a tomar la mejor decisión, porque suele ocurrir que en unas ocasiones se opta por una terapia muy agresiva cuando el paciente realmente no la necesita, con los problemas que ello ocasiona, y en otras se decide mantener la vigilancia activa del enfermo porque se considera que su vida no corre peligro, cuando en realidad sí debería ser tratado.

«Lo que estamos creando es una herramienta para que los médicos puedan fundamentar las decisiones que toman, probarlas y testarlas, que sepan lo que puede pasar mediante una simulación si optan por una opción u otra», resalta Guillermo Vilanova, estudiante predoctoral y uno de los autores del artículo.

«Lo que hacemos es incorporar la visión de un ingeniero para resolver un problema médico», coincide Guillermo Lorenzo, primer autor de la investigación. Lorenzo explica que una predicción adecuada de la evolución de un tumor, de próstata en este caso, ofrecerá una valiosa información al oncólogo para saber si el cáncer ha dejado de ser maligno o no, si necesita quimioterapia o radioterapia u otras cuestiones clave de la enfermedad. El equipo también ha iniciado las pruebas para determinar si sus simulaciones son viables para los tumores cerebrales.