«Lloré tanto que me dolía la cabeza»

La actriz gallega Sheyla Fariña protagonizó durante casi un año la serie de TVE «Acacias 38» encarnando a la pobre Manuela


Por primera vez escucho a Sheyla Fariña (A Coruña, 1986) durante un buen rato y no la oigo llorar. La actriz gallega, que protagonizó durante casi un año la serie de TVE 1 Acacias 38 encarnando a la pobre Manuela, se presenta en el centro comercial Marineda City con dos amiguetes y una frase que me descoloca: «Odio ir de compras». Parece que va a ser el día de las sorpresas.

-En su facebook se define como actriz gallega, educadora y alguna cosa más. ¿Qué cosa?

-Bueno, en realidad son muchas cosas. He trabajado en una hamburguesería, he sido monitora de campamentos, he llevado el merchandising en un festival de música... Nunca sabes muy bien qué vas a hacer. Ser profesora es mi vocación frustrada, así que entre actriz y educadora está mi profesión y luego, lo que tenga que hacer. En Twitter puse: «Lo mismo te hago una película que una hamburguesa». Pero luego lo quité. Suena mal.

-Pero ahora ya se considerará actriz...

-No lo sé. Ahora mismo estoy en el paro y si no llega nada tendré que buscarme la vida. Lo que es seguro es que, si paso mucho tiempo sin trabajar, empezaré a echar currículums por ahí. De momento no puedo decir que sea actriz.

-¿Y lo de educadora?

-Cuando estudié arte dramático me di cuenta de que si no podía actuar, me encantaría enseñar a hacerlo.

-En la serie se ha inflado a llorar.

-Pues sí. Todo el rato. El personaje fue como una carrera de fondo. No había que ser una superactriz, pero sí que fue un papel muy físico. De repente te ponían a tirar de un carro o a revolcarte en un charco o encadenaba nueve secuencias llorando. Lloré tanto que me dolía la cabeza. Mi madre ha sido siempre una heroína y yo creo que tengo el gen de mi madre. Aunque me duela, hago las cosas.

-Tiene pinta de ser muy estudiosa.

-Más bien responsable. Soy testaruda estudiando. En Acacias teníamos un ritmo de grabación muy rápido y a veces me decían que podía ir con una escena menos preparada. Pero yo no lo hacía. Prefiero pasar la noche sin dormir que aparecer con el texto sin estudiar.

-Entonces seguro que será poco fiestera.

-Tuve mis épocas, pero soy más bien casera. Prefiero quedarme en casa, invitar a unos amigos y jugar a un juego de mesa hasta tarde, o charlar. Pero no me gusta beber. Ni las discotecas, ni los festivales.

-Javier Veiga decía en esta página que Madrid tiene mala calidad de vida, pero muy buena calidad de vidilla.

-Es una buena frase, sí. Madrid es una ciudad que, si tienes dinero, te acoge muy bien. Pero si estás sin trabajo, ya no está tan bien. En Madrid pisas la calle y ya son quince euros. La verdad es que me gustaría volver a trabajar en Galicia.

-A su personaje en «Acacias» lo mataron los guionistas. ¿No será de las que piden un millón de euros por episodio?

-No, ja, ja. Fue una cuestión de renovación de tramas. Mi personaje no podía ser feliz. Ya me imaginaba que iba a morir. Si no en enero, en mayo.

-¿Le preguntaba la gente por la calle?

-En aquel momento sí. Hubo como algo de indignación por parte de los espectadores. Ahora ya no veo la serie.

-¿En serio?

-Sí. No me gusta mucho Acacias 38. No es el tipo de serie a la que me engancharía.

-¿Qué hace ahora que tiene tiempo para perder?

-Quedo con amigos, voy de paseo, como en casa con ellos. Mi ocio es normal y asequible. Después de este año tan intenso ahora me paso tres horas sin hacer nada y me digo: ¡qué guay!

-¿No hace un poco de deporte?

-Para mí el deporte es un auténtico suplicio. Casi todos los lunes de mi vida pienso en hacerlo y no vuelvo a pensarlo hasta el lunes siguiente.

-¿Qué relación tiene con su móvil? ¿Es de los adictos?

-Tengo una enfermedad. Es lo primero que hago por la mañana, mirar el móvil. Cuando tengo un momento libre, lo miro. Sí, soy de ese tipo de personas. También digo que si se me olvida en casa no vuelvo a por él. Lo peor seguramente es el WhatsApp. Yo me paso la vida saliendo de grupos de WhatsApp.

-¿Cuál es el rincón de Galicia que más le gusta?

-Seguramente la playa de As Catedrais. Es un lugar que te quita el hipo. Hace mucho que no voy, pero tengo grandes recuerdos de cuando era pequeña.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Sin duda, mi gente.

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