«En Catoira, casco con cuernos»

Carmo López REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Mónica Irago

Faltan cuatro meses para que los vikingos invadan un año más Catoira, pero ya son muchos los que llaman a la modista Bety Busto para reservar su traje para la fiesta, que se celebra el primer fin de semana de agosto. Entonces podrán brindar con el vaso decorado por Pinto & Chinto que se vende este domingo con La Voz

01 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El primer domingo de agosto el vino tinto del Ulla es sangre. La de los vikingos que tratan de someter a los cristianos que defienden Catoira desde las Torres del Oeste como hicieron hace cientos de años los habitantes del norte que llegaron hasta la ría bajo las órdenes del rey Ulfo para conquistar Galicia. La diferencia es que ahora la batalla de otro tiempo es una cita pantagruélica y multitudinaria donde no faltan viandas ni alcohol. Para refrescar el gaznate, qué mejor que brindar con ese vino del Ulla en el vaso decorado por Pinto & Chinto que se vende el domingo con La Voz.

La fiesta es cada año una realidad gracias a la labor de decenas de personas que desde hace décadas dejan todo listo para el desembarco. Hace unos veinte años que Bety Busto convierte en vikingo al cristiano o, como una máquina del tiempo, es capaz de camuflar a un hipster o a un paisano con la vestimenta de la época. Su labor es confeccionar trajes para la fiesta que este año cumple 56 ediciones. «La primera vez que me llamaron para hacer los atuendos fue cuando comenzaron a hacer la obra de teatro que se representa durante los días de la fiesta. Pero la representación del desembarco es muy anterior», recuerda esta modista. La tradición que congrega a miles de personas el primer domingo de agosto junto a la ría de Arousa, justo a los pies de las Torres del Oeste, comenzó en el año 1960.

Los primeros vestidos que diseñó esta catoirense fueron de daneses. «Tuve que documentarme leyendo sobre la época, buscando información de batallas...», explica. Y por todo eso sabe perfectamente que los vikingos que llegaron hasta la costa de Catoira desde las gélidas tierras nórdicas no venían ataviados con ese casco con cuernos con el que ahora son representados, pero tras tanto tiempo esa indumentaria es una tradición. «Los auténticos no tenían cuernos, pero aquí un vikingo que no los lleve no es vikingo. Los que desembarcan en Catoira llevan casco con cuernos. Resulta una seña de identidad», dice entre risas esta modista que ya no recuerda ni el número de trajes que ha hecho.

También cena

Porque, aunque todavía faltan cuatro meses para que llegue la fiesta, las llamadas de gente de fuera de Galicia que quiere reservar traje han comenzado a llegar al pueblo. Además se celebra desde hace unos años una cena vikinga que acostumbra a hacerse junto a las Torres del Oeste. Eso ha incrementado la popularidad de un festejo «que todos esperamos durante todo el año». Los forasteros no buscan casa rural. Prefieren el campamento, como buen vikingo.

La promoción

12 vasos. La colección que podrá conseguir con La Voz de Galicia consta de doce piezas: seis vasos altos y seis bajos. La que se ofrecerá el domingo, el vaso de la Romería Vikinga de Catoira, es la última entrega y se trata de una de las piezas bajas. Todas se distribuyen al precio de 80 céntimos de euro, más el cupón del periódico. La Voz ofrece con este vaso una cartilla para hacerse con la botella que completará la colección, también decorada por Pinto & Chinto.