Informarse para poder debatir
SOCIEDAD
Los grandes avances científicos suelen venir acompañados de importantes dilemas éticos por las nuevas posibilidades que ofrecen. El desarrollo de técnicas para manipular genes -como la creación de ratones modificados genéticamente o la clonación de Dolly- siempre atrajo cierta polémica por las repercusiones que podrían tener cambios tan sustanciales. Pero la aplicación de procesos similares en humanos se antojaba lejana y por tanto el debate se posponía.
Sin embargo, el desarrollo de la tecnología CRISPR/CAS9 que permite la edición precisa y eficaz del genoma planteó casi de inmediato el reto de la modificación de las instrucciones básicas de ensamblaje humano. No había de tardar que surgiesen científicos que planteasen ese primer intento de alterar la secuencia de ADN humano en embriones y la luz verde dada ayer en Reino Unido no hace más que confirmar las enormes posibilidades que ofrece la aplicación de esta tecnología. Este nuevo paso no es un intento de crear humanos 2.0 con caracteres genéticos definidos mediante un cortapega caprichoso, sino que el objetivo es profundizar en nuestro conocimiento más básico de cómo se produce el inicio de la vida empleando embriones sobrantes de clínicas de fertilización in vitro, que en ningún caso se implantarán en una mujer.
Nuestro conocimiento actual se obtuvo fundamentalmente con animales de experimentación y las importantes diferencias de especie pueden ser las responsables de que nuestro entendimiento del desarrollo humano no sea más avanzado. Estas investigaciones no van a producir el primer humano con genoma editado, pero no estaría de más que comenzásemos a interesarnos todos por lo que suponen estos avances para decidir de manera informada sobre el futuro de nuestra especie.