Lorenzo Gómez y Jacobo Manchon, chefs del Grupo Pedro Larrumbe, opina que la gastronomía árabe y española parten del mismo punto pero la elaboración es distinta
06 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Paella y bacalao al pil pil, pero adaptados a los gustos locales, son algunos de los platos presentados en el Líbano por el chef hispanomexicano Lorenzo Gómez y el español Jacobo Manchon, del Grupo Pedro Larumbe. «El objetivo de todo cocinero es dar gusto al púbico», explicó Gómez en el Casino del Líbano, donde ayer finalizó la semana de la gastronomía española, que logró llenar su aforo todas las noches.
De origen mexicano pero radicado en España desde hace dos décadas, Gómez aseguró que «esta experiencia ha sido un nuevo reto», ya que el principal desafío cuando se es «embajador de una cocina es la batalla constante entre expectativas y realidades».
El cocinero puso como ejemplo la paella tradicional, con pollo, conejo, tres verduras y un sofrito, que no tuvo mucha aceptación al esperar los libaneses un plato lleno de langostinos.
La paella, mixta
«Buscamos un punto común e hicimos una paella mixta con mariscos, encontrando un lenguaje común, adaptándonos a los gustos locales», agregó.
De la misma opinión es Manchon, que reconoció la necesidad de adaptación: «Creo que cien por cien español no encajaría muy bien con la filosofía gastronómica de los libaneses», dijo.
Los dos chefs del Grupo Pedro Larumbe han cocinado durante esta semana desde platos tradicionales como paella y fabada, a merluza en salsa verde, bacalao al pil pil y tapas de diferentes regiones. Gómez reveló que trajeron 300 kilos de productos para garantizar la calidad, sobre todo embutidos y otros que son difíciles de encontrar en el Líbano, como el pimentón de la Vera.
Refiriéndose a la gastronomía libanesa, afirmó que hay «muchos platos comunes»: «No creo que hayan tantas diferencias entre la comida del Mediterráneo oriental y occidental, básicamente es la misma pero con sutiles diferencias», añadió. El cocinero precisó que hay «algunas vertientes de sabores» y un uso diferente de las especias, como la menta -habitual en la gastronomía libanesa- y el tomillo y el romero, propio de la española.
La base es «idéntica» con el uso de aceite de oliva y ajo, aunque en el Líbano los sabores son más fuertes que en España, según Manchon, que opina que la gastronomía árabe y española parten del mismo punto pero la elaboración es distinta.