Dice la ONU que no hay dinero para la cumbre del clima en París, que le faltan 900.000 euros y que palman pasta. No me quiero ni imaginar lo que se habrán gastado ya en la preparación del evento y, teniendo en cuenta los resultados de las anteriores cumbres sobre el calentamiento global -la primera fue en Ginebra en 1979 y desde entonces tienen por costumbre juntarse una vez al año-, no pasaría nada si no se celebrase: nunca hay acuerdo y la temperatura del planeta sigue subiendo inexorablemente. Pero los tiros no van por ahí. Toc, toc, ONU. ¿Han oído hablar de la videoconferencia? Es un sistema (cito Wikipedia) «de transmisión simultánea de audio y vídeo que permite mantener reuniones con grupos de personas situadas en lugares alejados entre sí». Vale, seguro que están muy ocupados y no saben cuánto ha avanzado la tecnología. ¿Qué tal Skype? ¿Y Google Hangouts? ¿FaceTime? Hombre, en último caso pueden montar un grupo de WhatsApp y chatearse las décimas de reducción de los gases invernadero. Pero claro, entonces no irían a París.