De bodega en bodega sin salir de la plaza del pueblo

B.R. Sotelino

SOCIEDAD

M. Moralejo

Más de 30.000 personas disfrutaron de una de decena de caldos en O Rosal

20 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El turismo de bodegas se ha puesto de moda, pero si en vez de peregrinar de una a otra puedes catar varias cosechas en un tiempo prudencial para poder saborear cada detalle, certámenes como el de O Rosal son una opción muy apetecible. De hecho, miles de personas lo hacen cada año en la Feira do Viño de O Rosal, que celebró ayer la última jornada de su edición número 23 y que a lo largo de más de dos décadas ha logrado posicionar sus caldos en un sector cada vez más poblado.

Este año, el alcalde de O Rosal, Jesús María Fernández Portela, tuvo la satisfacción de hacer pública la catalogación del certamen como Festa de Interese Turístico Galego: «Está en marcha y solo faltan los últimos flecos burocráticos. El año que viene brindaremos aquí por ello, eso seguro», contaba ayer.

Pedregales, Gaudila, Altos de Torona, Gran Novás, Quinta Couselo, Santiago Ruiz, Lagar de Cervera, Valmiñor, Terras Gauda y Quinta de la Erre son las diez bodegas de la comarca participantes en esta cita donde el vino es el protagonista, pero no el único, ya que también hubo espacio para la ginebra artesanal Ginabelle, de la destilería Pazo de Valdomiño, hecha a partir de destilados de mirabel y de albariño. Otro de las zonas estaba reservada a mirabeles de O Rosal, junto a varios restaurantes que animaron la plaza del pueblo durante tres días.

Las temperaturas agradables y las actividades paralelas para niños junto a las pruebas deportivas hicieron el resto hasta altas horas. Hasta el regidor reconocía que uno de los elementos que ha incrementado en los últimos tiempos el número de visitantes a la feria son las rutas andando y las carreras de 10 kilómetros.