Por el buen camino

Juan J. Fernández

SOCIEDAD

Más allá de los matices técnicos en relación a las diferencias entre actividad física, ejercicio físico o práctica deportiva, los datos de Sondaxe vienen a apuntalar lo reflejado en el informe de Arce (2013) que versa sobre los hábitos de actividade física e práctica deportiva da poboación galega. Ambos nos reflejan un paisaje agradable para quienes tienen la responsabilidad de mejorar nuestro modus vivendi. Está claro que las políticas de concienciación están haciendo mella en muchas personas que ven en el hecho de restringir el sillón y dejar el coche en el garaje el mejor antidepresivo de cara a un presente y futuro más saludable. No obstante creo que nos pasa eso de que nos comemos una y contamos veinte. Según lo que responden las gallegas y gallegos y tomando como referencia ambos sondeos siete de cada diez afirman que realizan ejercicio físico de forma regular, siendo el porcentaje ligeramente superior en los hombres. Sin embargo en función de la edad son ellas las que a mayor madurez mayor actividad. Perseveran más o nos muestran una preocupación por mantenerse activas que en nosotros se va esfumando como la espuma de la cervecita. La actividad por excelencia es pasear o caminar, la cual nos dicen 966.530 personas de un total de algo más de 1.650.000 gallegos que la realizan a pesar de que el clima gallego es como es. Todo un logro ya que aunque algunos no materializasen la intención en acción, significa que la labor pedagógica de muchas políticas y profesionales del deporte están zapando en la lista de prioridades de la población.

Respecto a la evolución del resto de actividades se refleja el bum de las carreras de todo tipo y el uso de la bicicleta en todas sus versiones. Sus practicantes se multiplicaron por cuatro. La otra gran incursión es el pádel que se está convirtiendo en la actividad lúdico-deportiva central para una franja de edad entre 25 y 55 años. Ellas son punta de lanza y compiten en frecuencia con ellos.

Otro aspecto destacable es la influencia familiar y educacional. La verdadera escuela siempre será la casa de uno y el ambiente que la rodea marca valores que alcanzan diferencias de hasta el 20 % a favor de aquellas donde este tipo de actividades son valorizadas. Seguiremos reclamando la tercera hora de Educación Física (por cierto, promesa política incumplida). Es muy relevante el hecho que cuando la educación física deja de ser obligatoria desaparezca el hábito deportivo en casi la mitad de nuestros jóvenes. Tan relevante o más, es que de diez personas practicantes solo cuatro son mujeres y solo una mayor de 60 años.

La OMS señala que para obtener beneficios para la salud se deben realizar como mínimo 30 minutos (150 semanales) casi todos los días de la semana. La media de cuatro sesiones con una duración de algo más de una hora nos ponen en una situación de notable. Estaríamos en una situación de normalidad donde destacarían un 25 % que realizan actividad física los siete días y que corresponde al grupo de edad de mayores de 55 años. Lo preocupante es que muchos de ellos dicen que lo hacen en casa y sin ningún tipo de supervisión profesional. Más si le añadimos que la red actual de infraestructuras deportivas de todo tipo y las propias del medio natural dejaron de ser excusa para practicar el sillonball. Allí encontrarás el asesoramiento necesario para convertir tu práctica en un hábito irrenunciable.

Aunque tenemos diversos estudios que no son tan optimistas y donde no salimos tan bien parados, todos nos ayudan a discernir que nuestro próximo gran objetivo deben ser esos 699.431 conciudadanos que ni están ni se les espera. De ellos un 6 % son sedentarios patológicos y un 12% manifiesta que nunca se puso unas zapatillas. El resto lo dejó en la edad adulta y con la realidad palpable de falta de tiempo. Este debe ser nuestro gran caladero. La vida actual exige un esfuerzo por parte de las administraciones y las empresas para conciliar vida laboral y deportiva. Hay estudios que avalan un descenso de las bajas laborales y un aumento del rendimiento del trabajador. El punto de partida es positivo ya que un 54.3 % nos dicen que tienen intención, y por ahí empieza el cambio.

Juan J. Fernández es director de Deportes de la Universidade da Coruña