Alberto Kortiñas, tatuador: «El que viene por aquí, repite»

Dice que todo es trabajo, pero a los tatuajes de moda les llama cuños


a coruña / LA VOZ

Dice que aún le duele la colleja que le dio su madre cuando vio su primer tatuaje. Y, mira por dónde, la buena señora, ya jubilada, acabó siendo tatuada por su hijo. Alberto (A Coruña, 1974) pide que le ponga el Kortiñas con k, la k de Katatoomba, un negocio ya con cierta solera en el gótico mundo de la tinta.

-¿Qué tatuajes están de moda, si es que hay tatuajes de moda?

-Sí, claro que hay tatuajes de moda. Los que llevan las estrellas. Ahora se llevan mucho los infinitos, los atrapasueños, el diente de león que se convierte en pajaritos, los búhos están que rompen; relojes, rosas de los vientos...

-No son los que más le gusta hacer...

-Es trabajo. Si por nosotros fuera, haríamos otras cosas. Tatuajes clásicos americanos, japoneses. De hecho, el 85 % de los tatuajes que hacemos son personalizados. Siempre intentamos que sean originales. Pero si el cliente quiere un cuño, se lo hacemos, claro.

-Dicen que no se puede tener un número par de tatuajes...

-Eso es una bobada. Supongo que alguien lo difundió para trabajar más. Yo no sé ni los que tengo. Nosotros coleccionamos tatuajes.

-Tatuarse es algo adictivo.

-Es como un virus. El que viene por aquí, repite. Tenemos clientes que ya tienen casi todo el cuerpo tatuado. A mí ya me han adelantado varios y eso que, últimamente me hago uno al mes, recuerdo de los tatuadores que nos visitan. Aunque todo cansa. Recuerdo una vez que estuve ocho meses sin tatuarme.

-¿Qué diría que es preciso para ser un buen tatuador?

- Hay que tener mucha higiene y conocimientos de anatomía, porque no se puede colocar cualquier tatuaje en cualquier sitio. Hay que modelar el diseño al cuerpo. Y, por supuesto, hay que tener unos conocimientos básicos de dibujo.

-¿Qué es lo más excéntrico que le han pedido que tatúe?

-Hmmm. Eso me lo preguntan siempre y nunca sé muy bien qué contestar. ¿Qué le parece esto? ja, ja, ja (me enseña un pene con patas y ojos que se ha tatuado en un muslo). La verdad es que en el mundo del tatuaje no existe el concepto «excéntrico».

-Supongo que tampoco conjuga muy bien el concepto arrepentimiento.

-Justo al lado tenemos otro negocio en el que los eliminamos. Ahora ya no es como antes, cuando el láser lo quemaba todo. Ahora rompe las moléculas de tinta y el sistema linfático las elimina.

-¿Y qué se quita la gente?

-El nombre de la ex. También viene gente que está opositando. O árbitros de fútbol. No les dejan tener tatuajes.

-Pues los jugadores deben ser sus máximos representantes comerciales

-Sí, ja, ja. Hay quien viene con una foto de un futbolista pidiendo que le hagan un tatuaje concreto. Beckham nos ayudó mucho, sí.

-Esto es una moda relativamente reciente, ¿hasta cuándo durará?

-Es reciente en España, porque en otros países de Europa no era así. De hecho vas por Inglaterra o Italia y ves a gente muy mayor con tatuaje.

-¿Y qué pasa con los tatuajes cuando uno tiene 70 años y está ya arrugado?

-Seguramente que una persona de esa edad estará más preocupado porque no le duela una cadera que por tener un tatuaje que se le está arrugando.

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