Un 23 % de gallegos con acceso a Internet descargan contenidos gratis

m. c. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Siete de cada diez consultados dicen que no utilizan las nuevas tecnologías para acceder a películas, series, canciones o videojuegos

04 may 2015 . Actualizado a las 16:52 h.

La entrada generalizada de Internet en los hogares ha transformado radicalmente las fórmulas de consumo de ocio. Más allá de ir a ver alguna película al cine o de escoger entre la amplia oferta de canales de pago o gratuitos que ofrecen los diferentes grupos de televisión, la Red se ha convertido en una plataforma en la que compiten cada vez más webs dedicadas a ofrecer películas, series, vídeos o libros. La cuestión que se plantea es cuánta gente está dispuesta a pagar por el contenido que ofrecen estas plataformas. Una encuesta elaborada por Sondaxe, el instituto de estudios sociológicos de La Voz, muestra cómo un 23 % de los gallegos con acceso a Internet consultados reconocen que hacen descargas gratuitas de contenidos.

Frente a estos, solo un 3,5 % de ellos paga por el material. También es verdad que la mayor parte de la gente consultada con acceso a Internet, un 69,1 %, no usa ese medio para descargar nada. Detrás de este último dato pueden hallarse dos explicaciones. La primera es que otra encuesta de Sondaxe publicada ayer advertía de que solo un 27 % de gallegos utilizan las nuevas tecnologías para el ocio. La segunda deriva de la escasa velocidad de conexión a Internet que todavía hay en algunas partes de Galicia, algo que impide acceder a una red que dé la suficiente velocidad como para poder hacer una descarga en un tiempo medianamente razonable. El plan de banda ancha puesto en marcha por la Xunta ha logrado estrechar en poco más de cinco años la gran brecha digital que había entre las poblaciones ubicadas en la costa atlántica y las del interior de Galicia, pero aún tiene qué hacer. El pasado mes de enero, por ejemplo, se marcaba como objetivo para el 2020 el acceso generalizado a una mayor cantidad de megas en toda la comunidad, una cantidad que podría llegar hasta los 200 en las ciudades. Todo ese avance favorecerá, por ejemplo, el acceso a contenidos en streaming a través de Internet, una tendencia cada vez más generalizada.

Plataformas web

La entrada en vigor el pasado 1 de enero de la Ley de Propiedad Intelectual y la reforma del Código Penal puso coto a muchas páginas web de descarga ilegal de contenidos. De hecho, el gobierno de Estados Unidos acaba de reconocer en Watch List el gran esfuerzo realizado a este lado del Atlántico en la lucha contra la piratería. Aunque todavía no llega al extremo de otros estados europeos como Alemana, donde la descara ilegal está totalmente perseguida.

Pero paralelamente a la clausura de muchas de esas webs de descarga ilegal o a la transformación de otras en redes sociales, fueron surgiendo nuevas plataformas que permiten ver películas o series al momento. Algunas son gratuitas, otras dan acceso por medio de abonos mensuales o pagando cada producto de forma individual.

Para algunos nostálgicos estas plataformas son como los nuevos viodeoclubes, modelos de distribución de contenidos cinematográficos que florecieron en los años ochenta y que tuvieron su mayor esplendor en los noventa. Porque lo que ha hecho Internet es dejar atrás quedan los tiempos en los que esos establecimientos florecían por las ciudades o los que incluso había furgonetas que repartían por Galicia cintas de VHS de pueblo en pueblo.

La diferencia que aportan los contenidos de páginas como Atresplayer o Voodler (ambas totalmente legales) es que, en el caso de la primera, pueden verse a cualquier hora programas de la tele que no se han podido ver cuando fueron emitidos. O, en el caso de la segunda, acercan a los hogares los estrenos norteamericanos prácticamente al mismo tiempo que estos son estrenados en la pantalla grande en España. Además en muchos casos permiten ver esos contenidos en el idioma original, algo que no está generalizado en el cine.

¿Quién descarga?

Pese a estas alternativas hay un 23 % de gallegos que descargan películas, series, canciones o videojuegos de forma gratuita a través de Internet. Son sobre todo los usuarios de entre 18 y 34 años. Porque el perfil de persona que consume ocio de esta manera en Galicia es el de un chico que se mueve en esas edades, pero que además vive en una población pequeña. Quizá porque ahí el acceso al cine es menor o las alternativas para acceder a otras fórmulas de ocio son menores. De hecho, es en las ciudades (donde hay salas de distribución y una oferta cultural más amplia) donde menos descargas gratuitas se producen.

La nueva Ley de Propiedad Intelectual ha cambiado el escenario

La entrada en vigor de la Ley de Propiedad Intelectual, el pasado 1 de enero, ha provocado que los usuarios de Internet busquen alternativas legales para ver películas o series. Estas son algunas:

Teles en línea

RTVE. A través de Internet ofrece contenidos «a la carta», donde da acceso a series o programas que ha emitido.

ATRESPLAYER. Ofrece programas y series de Antena 3 y la Sexta. Tiene tres tipos de usuarios. El anónimo, que solo accede a los últimos contenidos; el registrado, que ve productos de forma gratuita; y el de pago que tiene una carta e productos mucho más amplia.

MITELE. Es la plataforma de Telecinco y Cuatro. Pueden verse series completas de producción propia o los últimos capítulos de las foráneas.

Carta bajo demanda

Nubeox. Con una suscripción premium de 10 euros al mes, ofrece más de 600 películas. En series solo tiene los últimos capítulos emitidos por Atresmedia.

WUAKI.TV. Por 6,99 euros mensuales ofrece un catálogo de alquiler y compra de películas y series.

YOMVI. Es el servicio bajo demanda de Canal+, al principio solo para clientes, por seis euros al mes ofrece una carta de 700 filmes.

Movistar Series. Por 7 euros al mes, los usuarios de Movistar TV pueden acceder a series como Breaking Bad, Isabel, Los Tudor o La Cúpula.

TOTALCHANNEL. Ofrece el contenido de doce canales. Tiene dos tipos de paquetes. Premium y el Premium XL.

Solo películas

FILMIN. Son 8 euros al mes que dan acceso a 6.000 películas. También pueden comprarse sueltas.

VOODLER. Tiene acceso gratuito a películas con publicidad. Luego pueden comprarse de una en una y también hay suscripción por 5,99 euros al mes.

CINECLIK. Por 9,95 euros al mes pueden verse todas las películas que ofrece.