Despropósito absoluto


En el Partido Popular parecen no acordarse de lo que dice el Apocalipsis: «¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca».

La iniciativa parlamentaria que ayer han planteado es un despropósito absoluto, se mire por dónde se mire. Ni da cumplimiento a su programa electoral ni responde al tan cacareado consenso social (que, mira tú qué casualidad, no han buscado en otras materias al menos tan importantes como esta).

Después del papelón que los populares hicieron con el proyecto elaborado por el entonces ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón (ojo, que no estoy criticando el proyecto de ley, ni mucho menos, sino lo que en torno a él hicieron los populares, empezando por Mariano Rajoy), mejor haberse quedado quietos: abrir otra vez el debate del aborto de esta manera no solo es torticero y farisaico, sino estúpido. Por si fuera poco el esperpento, se cargan de un plumazo la rica doctrina bioética y jurídica del menor maduro elaborada en los últimos 25 años, y, según las declaraciones del ministro de Sanidad, se pretende judicializar una decisión tan sensible como la que nos ocupa en caso de existir diferente criterio entre la menor y sus progenitores. Peor, imposible. Lo cual viene a evidenciar, una vez más, la miseria ideológica que invade en estos momentos al PP.

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Despropósito absoluto