El arzobispo de Granada, del libro «Cásate y sé sumisa» a un caso de abusos sexuales

Francisco Javier Martínez también ha comparado el aborto con un «genocidio silencioso» y fue el primer prelado español que se sentó en el banquillo, acusado de injurias, calumnias, acoso moral, lesiones y coacciones contra un clérigo


Redacción

El papa Francisco ha vuelto a poner al Arzobispado de Granada en el foco mediático. La llamada del pontífice a un joven que denunció haber sufrido abusos sexuales cuando era un niño por parte de un grupo de sacerdotes del Arzobispado de Granada, ha colocado a su prelado, Francisco Javier Martínez, de nuevo en el centro de la polémica.

Esta denuncia, que ya está siendo investigada por el Juzgado de Instrucción 4 de la ciudad andaluza, se ha saldado ya con doce personas apartada -nueve sacerdotes y dos seglares- de su oficio. Desde la Diócesis no han tardado en asegurar que ellos tiene «tolerancia cero con los abusos y con quieren lo cometen» y que cooperaran con las autoridades pertinentes para esclarecer la verdad «de forma que estas conductas aberrantes, que la Iglesia rechaza y condena, puedan evitarse y erradicarse». Asimismo, el propio arzobispo ha salido al paso de los hechos y ha asegurado que si el caso de los abusos denunciados es «verdad» él lo vive «con un dolor inmenso». Sin embargo, Francisco Javier Martínez ha remarcado que eso «lo tienen que decidir las autoridades judiciales».

A pesar de la naturaleza de la denuncia, y según recoge El Confidencial, algunos cristianos de base de Granada defienden que este caso se trata de una «venganza» contra Francisco Javier Martínez. «Con el corazón en la mano este hombre está siendo vapuleado de una forma injusta. Es verdad que ha hecho cosas impopulares y ha metido la pata. Si hay algo que está por demostrar, si hay alguien que lo ha hecho mal, que lo pague. Yo creo que ha hecho lo que tenía que hacer: apartar a los sacerdotes de sus cargos» asegura un miembro de la congregación.

La polémica de «Cásate y sé sumisa»

Y es que no hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrarse con el Arzobispado de Granada y su prelado acaparando titulares. Hace justo un año, el nombre de la institución aparecía relacionado con el lanzamiento del polémico Cásate y sé sumisa de la autora italiana Constanza Miriano. La editorial Nuevo Inicio, propiedad de la institución religiosa, publicó a finales del 2013 este libro que enseña la «obediencia leal y generosa, la sumisión» y que se cuestionaba qué venía después del beso final de los cuentos y películas, y se inspira en la frase «esposas, estad sujetas a vuestros maridos», de san Pablo a los Efesios. Esta obra inauguraba una colección sobre la vida a través de los ojos de la mujer cristiana y que tenía su continuación, desde la perspectiva masculina, con Cásate y da la vida por ella que buscaba ser «una ayuda para la salud del hombre y la mujer que viven juntos. Le corresponde a la mujer llevar al hombre al encuentro de su virilidad, de su paternidad y del ejercicio de la autoridad. Este papel del hombre, digámoslo así, anda un poco extraviado».

El lanzamiento de ambos libros, pero sobre todo de Cásate y sé sumisa, no tardaron en acaparar focos y críticas por su contenido. La Asociación Granada Laica pidió al Arzobispado que retirará su apoyo al libro, mientras que Grupo Municipal de Izquierda Unido solicitó en su momento a la justicia que interviniera y actuará por si constituía un delito de apología de la violencia contra las mujeres. Incluso la ministra Ana Mato pidió que se retirara la obra ya que no comparte «ni el título ni el contenido» y lo consideraba una «falta de respeto» a la mujer. La Fiscalía también decidió abrir diligencias de investigación penal en relación con el libro una vez que ha comprobado que ningún órgano del partido judicial de Granada tenía un procedimiento abierto referido a esta obra. A pesar del torrente de críticas, el libreto se aupó al puesto número uno de las listas en Amazon y el Arzobispado se mantuvo firme y no retiró el libro. Francisco Javier Martínez señaló que la polémica surgida en torno al libro resulta «ridícula e hipócrita» y rechazó que promoviera algún tipo de violencia sobre la mujer, que sí que la «favorece y facilita» la legislación que «liberaliza» el aborto.

El aborto y el primer prelado en el banquillo

Y es que el aborto ha sido otro de los temas que ha tenido en el candelero al Arzobispado y a su prelado. En el 2009, durante una homilía, Francisco Javier Martínez comparaba la interrupción del embarazo con un «genocidio silencioso». Muchos interpretaron entonces que el arzobispo creía adecuada la violación de mujeres que han abortado ya que «eso le da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un derecho». Asimismo, explicaba que la legislación -la ley desarrollada por el Gobierno de Zapatero- colocaba a los médicos en una posición similar a los oficiales de los campos de concentración nazi.

Dos años antes, Francisco Javier Martínez se convertía en el primer prelado español que se sentaba en el banquillo, acusado de injurias, calumnias, acoso moral, lesiones y coacciones contra un clérigo. El arzobispo de Granada defendió entonces su actuación como responsable de la Diócesis y que relevó al sacerdote de su puesto por estar vinculado a los órganos de gobierno de Cajasur.

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