Los médicos suecos no fueron los primeros del mundo en conseguir trasplantar el útero a una mujer, un órgano que en otras ocasiones fue cedido por las propias madres de las pacientes. Pero sí fueron los primeros en conseguir que de un útero trasplantado naciera un bebé. El propio médico sueco que acaba de lograr el hito ya lanzó la advertencia hace algún tiempo: no se podrá hablar de éxito de trasplante de útero hasta que no nazca el primer niño bajo este procedimiento.
El primer trasplante de útero se realizó en Arabia Saudí en el 2000, pero tuvo que ser extraído poco después. Once años después, la turca Derys Sert fue la primera mujer en quedarse embarazada con un útero prestado, pero la gestación acabó en aborto a los tres meses. Y lo mismo ocurrió con intentos posteriores. Las mujeres sometidas a implantes tienen que someterse a fuerte medicación con inmunodepresores para evitar el rechazo, lo que genera complicaciones. Vincent, sin embargo, puede que no sea el único, ya que en el mismo programa que permitió su nacimiento están apuntadas otras ocho madres a las que se les trasplantó el útero. Pero para que esta técnica se convierte en rutinaria aún queda un largo camino.