¿Por qué la Agencia Espacial Europea intenta el más difícil todavía de posar un robot sobre un cometa? Porque es la forma más directa de poder estudiar una auténtica cápsula de tiempo, como son estas estructuras rocosas con el corazón helado. Son reliquias porque todavía contienen materiales de la época en la que se formaron el Sol y los planetas. De esta forma, «Rosetta» podría llegar a ser la clave para descifrar la historia y la evolución de nuestro Sistema Solar y para encontrar respuestas sobre el origen del agua en la Tierra y, quizás, de la vida. Pero el viaje a 67P/Churyumov-Gerasimenko no será fácil. El descenso será de siete horas y durante este tiempo se tomarán nuevas imágenes que permitirá un mejor conocimiento para ajustar aún más la trayectoria. Cuando la sonda toque la superficie, a una velocidad equivalente al paso humano, usará arpones para quedar fijado en el suelo.