Del despacho Oval al musical

Nueva York lleva al teatro el escándalo amoroso entre el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton y la becaria Mónica Lewinsky


Redacción / La Voz

Los estadounidenses tienen el don de convertir en oro aquello que tocan. Y atreverse también con casi todo, a pesar de la moralina que a veces envuelve temas espinosos en los que el sexo está presente. Y es lo que han hecho ahora, contar en el teatro Alice Griffin Jewel Box de Nueva York, a partir del 18 de julio, la historia de amor entre el entonces presidente norteamericano, el demócrata Bill Clinton, y una joven becaria llamada Mónica Lewinsky.

Una infidelidad que dio la vuelta al mundo después de filtrarse a la prensa, al ser traicionada Lewinsky por una amiga. Corría el año 1998 y el despacho Oval de la Casa Blanca fue testigo del tonteo presidencial con una jovencita en prácticas. La mujer de Clinton, Hillary, también destacada política, llevó con aplomo la tormenta. Sin embargo, para él -uno de los presidentes más populares del país-, supuso el fin de su carrera y un borrón imposible de eliminar de la mentalidad colectiva de los votantes.

Clinton, el musical, está protagonizado por los actores Nicole Gallo, en el papel de la becaria Lewinsky, y Karl Kenzer como Clinton, de gran parecido físico con él, por cierto. La obra de casi dos horas de duración, en la que por supuesto también aparece una despechada Hillary, está compuesta por más de 20 temas originales. Sin embargo, no es la primera vez que la canita al aire más famosa de la Casa Blanca sube a los escenarios, pues en el 2011 la compañía Metropolis representó en Broadway Billy Blythe, una ópera que contaba la vida del demócrata desde su más tierna infancia hasta su conocido flirteo.

Clinton, el musical, pinta al expresidente como un Doctor Jeckyll y Mr. Hyde. Un estadista inteligente, pero también un hombre atractivo que es atrapado con demasiada facilidad por las noches locas con faldas. Y, cómo no, muestra a Hillary (que interpreta Alec Taylor), como esposa y madre abnegada que se refugia en la política para no verle la cara al siempre sonriente Bill.

El autor del boceto musical es Paul Hodge, que dice que la pieza es una comedia en la que trata con generosidad a los personajes. Eso sí, con tropezones de sátira por doquier y ciertos guiños a la becaria más humillada del mundo, al expresidente adúltero y a la sufridora familia, con quienes Hodge dice empatizar.

El morbo está asegurado. Mientras, Lewinsky, cansada de tanto plató en la vida real, quiere pasar página y rehacer su vida. Por su parte, Hillary, no aclara si aspira a la carrera presidencial. Si esta llega a la Casa Blanca será Bill quien supervise que debajo la mesa del despacho Oval no se esconden becarios.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Del despacho Oval al musical