«O emigrante é estraño no seu país e no de destino»

El antropólogo Manuel Mandianes refleja en su libro «Viaxe sen retorno» el desarraigo que sufre la persona que emigra


Santiago / La Voz

No hay cifras ni estadísticas. No hay datos de cuántos emigran ni del dinero que envían a su país de origen. Viaxe sen retorno es, como explica su propio autor, el antropólogo Manuel Mandianes, «un retrato psico-espiritual do emigrante». Y lo escribe un peregrino emigrante que desde hace décadas, primero en cuadernos, después en el ordenador y ahora ayudado por los smartphones, ha ido recopilando fichas e historias de emigrantes gallegos, españoles, africanos, europeos o de Latinoamérica. En la inmensa mayoría de las historias hay un nexo común, el desarraigo, «é xente deslocada que non é de ningún lugar. O emigrante é estraño no seu país e tamén no de destino», dice Mandianes.

Este desencanto lo explica muy bien Mandianes al referirse a las expectativas con las que parte un emigrante hacia otro país: «A xente vai a outro país normalmente buscando o paraíso. Pouco a pouco descobre que non o atopa nin o pode facer, polo que comeza a pensar que o paraíso está no seu pobo. E nin atopa o paraíso cando volve nin case o pobo, porque tamén se sinte estraño», apunta. El libro, un entramado antropológico filosófico publicado por Sotelo Blanco en el que se incluyen diálogos con emigrantes de distintas nacionalidades, se presentó en Santiago en un acto al que acudieron el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez; el secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda; o el presentador de la Televisión de Galicia, Xosé Ramón Gayoso, entre otros.

El desarraigo que sufre el emigrante se constata en los motes que recibe cuando vuelve. El alemán, el catalán, el brasileño: «Nunca din o Andrés que marchou hai vinte anos». Muchos de los emigrantes, sean gallegos o de otras nacionalidades, no se hacen de oro cuando llegan a otros países, y pese a que económicamente pueden lograr una estabilidad y prosperar, se encuentran con muchos problemas familiares, sobre todo aquellos que dejaron a sus hijos al cuidado de los abuelos, «porque os pais veñen pouco e cando veñen danlle cartos, pero ao chegar o momento é o roce o que fai o cariño», explica Mandianes. Como dijo uno de los muchos emigrantes con los que se entrevistó, «a emigración encheu as sucursais dos bancos galegos de cartos, pero encheu as vidas de moitos de merda».

Otra de las características en la que coinciden casi todos los que dejan su país para buscar una vida mejor es en las ganas que tienen de volver, «e aínda que non atoparon o paraíso, si é certo que transformaron os países de orixe cos cartos que mandaban», apunta este antropólogo. El conselleiro de Educación destacó en la presentación de la obra que ya era necesario un análisis emocional de los emigrantes como el que hace el libro «que nos conectase cos sentimentos profundos dos seres humanos que abandonaron o coñecido».

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