Series como «Juego de tronos» o videojuegos como «Wartcraft» han despertado el interés del gran público por las ambientaciones de época, que se plasma por lo general en inofensivas recreaciones históricas, pero también en auténticos combates medievales. En mayo se celebrará en España el cameponato del mundo
30 mar 2014 . Actualizado a las 12:33 h.Y en esta nueva fiebre por las peleas medievales, cuyos defensores reivindican como un deporte, no podría faltar un gallego, José Martínez Amoedo, que vive en Canadá y que en los próximos días se incorporará a la selección de quince luchadores que representará a España en el Campeonato del Mundo que se celebrará en mayo en el castillo de Belmonte. Amoedo, de orígenes pontevedreses, es uno de esos personajes de la emigración, en su caso a Alemania, que luego ha recorrido varias partes del mundo en busca de su futuro. Es experto en técnicas de supervivencia (en realidad esa es su profesión) y de ahí nació su afición por la lucha medieval. Lo ha reclutado para la causa Cristian Bernal, el capitán de este equipo, que fue uno de los primeros en el país en interesarse por una disciplina que lleva años desarrollándose en los países del Este y en América. De hecho, Martínez Amoedo aprendió el arte de la lucha medieval en Estados Unidos, adonde se desplaza con frecuencia por razones laborales.
En España, el interés viene dado, en gran medida, por el éxito de series televisivas como Juego de tronos o videojuegos como War of Warcraft, que han vuelto a poner de moda la épica. Los participantes de estos torneos, ambientados en los siglos XIV y XV, reconstruyen campamentos de época desprovistos de las comodidades modernas, pero aprovechando los recursos históricos y rurales del entorno. «No solo ofrecemos el espectáculo de la lucha, que es increíble, sino también el respeto por la historia. Hay cientos de personas viviendo como en el medievo y una oferta cultural enorme alrededor de estos combates», explica Cristian Bernal.
En 2010 Ucrania acogió la primera edición del torneo internacional Battle of Nations con participación del equipo anfitrión, Rusia, Bielorrusia y Polonia, y en 2012 Enric González y Cristian Bernal se convirtieron en los primeros luchadores españoles en un torneo internacional, en la fortaleza de Faucon Noir (Francia). «Ví los combates por Internet, me gustó mucho la idea y quería vivir la experiencia de luchar de verdad. Hablé con un amigo, nos equipamos y nos fuimos al extranjero a luchar», explica Bernal. Bajo los principios de seguridad, honor, deportividad y juego limpio, la Federación Internacional de Combate Medieval (IMCF por sus siglas en inglés) fijó a principios de este año las normas por las que se regirán los torneos, ya que hasta ahora cada equipo tenía las suyas. Sobre todas ellas manda una premisa, que resume Cristian Bernal: «En el Medievo, los combates eran a vida y muerte, nosotros tenemos que ir a trabajar al día siguiente. Aquí el objetivo es luchar y derribar, nada más». Eso determina tanto las técnicas de lucha permitidas hasta las armas o las categorías de combate. Además de los duelos individuales, existen tres modalidades de lucha en grupo: tres contra tres, cinco contra cinco y dieciséis contra dieciséis, compitiendo en una liza de distintas dimensiones según el número de contendientes.