El Mercedes está en el menú

F. S. M. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

JOSE MANUEL CASAL

La última adquisición de Luis Ferreira, coleccionista de coches clásicos, es un modelo 300 de 1980, un gancho para los banquetes de boda de su restaurante

25 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Mercedes tiene un plan. Boda y cena baile. Concretamente esa es la agenda del Mercedes-Benz 300 de Luis Ferreira Pérez, el dueño del restaurante A Lagoa, en el municipio de Vimianzo. Este automóvil es la última adquisición para su colección de coches clásicos. «É un modelo que sempre me gustou e vin uns cantos en Internet. Estivémolo reparando e xa está rodando», explica Ferreira. Por eso el Mercedes y el resto de vehículos que forman parte de su impresionante parque móvil están en el menú, disponibles para los novios que celebran su banquete en su establecimiento.

Cuenta que el Mercedes, de 1980, llegó a sus manos en buen estado. «Viña bastante ben. Só tiña raiaduras por tódalas esquinas: defensas, aletas... Claro, viña de Madrid. Pero ao resto nin se lle tocou. Só lle tocamos á pintura, aos aceites e ás correas», explica. Añade que pasó la ITV sin problemas en diciembre. «Está para dar unha volta», afirma. Reconoce que en otras restauraciones prácticamente solo pudo aprovechar «o casco, porque houbo que poñer o resto todo novo».

Admite que es muy caro devolver estos vehículos a la vida y que cuenta con la ayuda de un chapista yu n mecánico. Pero es su pasión. Siempre le gustaron los coches antiguos. «Iso é de vello. Pero empecei hai uns anos máis en serio», comenta. Se fue de vacaciones a Barcelona y al Valle de Arán. Allí vio una revista en la que se anunciaba un automóvil clásico a la venta con una dirección de Toulouse. «E compreino. Tróuxeno para aquí, restaureino, e gustoume. Así chegou o segundo, o terceiro, o cuarto... Teño sete clásicos», señala.

Entre sus joyas automovilísticas figuran, además del Mercedes, un Citroën Rosalía de 1935 y otros dos modelos de la firma francesa que datan de 1951 y de 1952. También posee un Cadillac de 1978. Lo único que lamenta es no tener más tiempo para conducirlos, «para dar unha volta».

El próximo objetivo del dueño de A Lagoa es comprar una moto con sidecar para añadir a su colección y, de paso, a su negocio. «Quero preparar unha moto clásica, unha con sidecar destas que veñen dos países do leste. É para que os noivos poidan conducila. Será un experimento... », comenta divertido. Parece que el reluciente Mercedes pronto tendrá un hermano pequeño.