Marte 2023: misión imposible

El viaje planteado al planeta rojo en una fecha tan temprana es inviable y aún habrá que esperar varias décadas para la llegada de humanos

Las condiciones de Marte son totalmente inhóspitas y habría que superar numerosas pruebas para saber si el hombre podría adaptarse.
Las condiciones de Marte son totalmente inhóspitas y habría que superar numerosas pruebas para saber si el hombre podría adaptarse.

redacción / la voz

Es una de las mayores campañas de márketing de la historia reciente, y sin gastar un duro en publicidad. Solo que lo que se ofrece es un imposible: un viaje sin retorno a Marte en el 2023. Cerca de 100.000 voluntarios en todo el mundo han reservado a la compañía holandesa Mars One un billete para un vuelo interplanetario que nunca llegará en la fecha estipulada. Con la tecnología existente en la actualidad es imposible plantearse un reto así para una fecha tan temprana. Lo es para la NASA y para las demás grandes agencias espaciales, y mucho más aún para una empresa privada. «Lo que no se puede hacer es montar un espectáculo en base a la exploración planetaria, y menos cuando existe tanta incertidumbre. Hoy por hoy no lo veo posible», explica Javier Martínez Frías, investigador del Centro Nacional de Astrobiología, un instituto colaborador de la NASA. «La complejidad técnica que existe es demasiado alta. Creo que lo que están haciendo es más un show que otra cosa, porque todavía faltan varias décadas para que sea posible llegar a Marte», corrobora el ingeniero argentino de la NASA Gerónimo Villanueva. Y el divulgador y director del planetario de Pamplona Javier Armentia asiente: «Estamos a decenios de lograr una tecnología que nos lo permita». Su colega Marcos Pérez, del planetario de A Coruña, lo comparte: «No existe una solución tecnológica, lo que propone Mars One es solo un espectáculo».

¿Qué hace falta?

«Investigación, mucha investigación previa», resume Martínez Frías. Para desarrollar cohetes y naves adecuadas, combustibles más eficaces para un viaje tan largo y, sobre todo, muchos estudios para entender cómo vencer «un planeta inhóspito». Marte es un planeta con una enorme radiación que hace imposible la vida, con vientos y tormentas brutales, temperaturas de hasta 160 grados bajo cero y una muy baja gravedad. ¿Puede resistirlo un ser humano? Habría que hacer ensayos y el mejor laboratorio es la Luna, tal y como había propuesto Bush. «Crear una base lunar es fundamental para hacer pruebas para viajes más alejados y peligrosos», explica Frías.

¿Cuánto lleva un viaje?

Marte está a 54 millones de la Tierra en su momento de máximo acercamiento y a 400 en el más alejado. Las oportunidades para el viaje más corto se producen aproximadamente cada 26 meses, pero el desafío surge de combinar las ventanas de lanzamiento de la Tierra con las del viaje de retorno. «Existen muchas posibilidades dependiendo de la estancia mínima deseada, el sistema de propulsión, la capacidad de aceleración/desaceleración de los vehículos, el tipo de entrada atmosférica», explica el ingeniero de la NASA de origen gallego Fernando Abilleira, responsable del diseño de las trayectorias a Marte en varias misiones robóticas. «Existen -aclara- trayectorias que tienen un coste energético relativamente bajo, pero que llevan consigo estancias en Marte de unos 500 días y una duración del viaje total de más de 900 días. Con un coste energético más elevado se podría reducir la duración del viaje a menos de 500 días, pero ello llevaría consigo estancias de poco más de 30 días».

¿Existen cohetes y naves para el viaje?

No. La NASA prepara el proyecto Orion, pero aún le queda un largo y costoso recorrido. Hay cohetes que, venciendo la gravedad de la Tierra, podrían enviar a Marte entre cinco y diez toneladas de material. Harían falta muchos viajes para montar una colonia, para la que se necesitarían entre 400 y 500 toneladas de material, que se enviarían antes de la llegada de los humanos. Superar la gravedad terrestre es una cosa, pero luego haría falta una cápsula con la suficiente capacidad para transportar el material, entre ellos un purificador de agua, que no existe. Y hay otro problema: resistir la enorme radiación que conlleva el viaje en sí. «Se planteó la posibilidad de enviar una nave envuelta en un gran contenedor de agua, pero supone una barbaridad de dinero», explica Armentia. Luego queda otro pequeño detalle. Una vez en Marte, ¿cómo volver? Habría que fabricar allí un cohete que venciera la gravedad marciana, mucho más tenue que la terrestre, pero existente.

¿Se podría sobrevivir?

La empresa Mars One no plantea el regreso en su proyecto, pero para Javier Armentia sería «un viaje al suicidio». «Es un lugar inhóspito, la radiación ultravioleta es tan fuerte que destruye los compuestos orgánicos, la abrasión que producen los vientos, con tormentas de 500 kilómetros por hora, es enorme, allí no hay recursos...», constata Jesús Martínez Frías.

¿Es un reto posible?

Probablemente sí dentro de varias décadas, pero a costa de una enorme inversión y de desarrollos tecnológicos que aún no existen. «Una misión humana a Marte debería ser una prioridad política, y ahora no veo que lo sea», apunta Marcos Pérez.

¿A qué coste?

Haría falta un mínimo de 100.000 millones de euros. Demasiado para el sector privado.

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