Mujeres y alcohol

Fernando Cadaveira

SOCIEDAD

Siempre se pensó que el alcohol era cosa de hombres. Pero en esto aparecen informes como los de la OCDE o el Observatorio Español sobre Drogas que indican que las adolescentes españolas ya se emborrachan tanto o más que sus compañeros varones. De nuevo destacamos en lo desagradable. Podríamos quedarnos en la reacción emocional, escandalizados por ver chicas borrachas a tan temprana edad, dando espectáculos como los que toleramos mejor en varones. Como padres nos horroriza pensar en nuestras hijas atrapadas en esta absurda forma de divertirse. El alcoholismo femenino hiere, molesta ahora que asoma a nuestra ventana. Las mujeres parecen más vulnerables al alcohol. Razones metabólicas, entre otras, explicarían algunos efectos más tempranos y acusados. Pero esto no es lo relevante.

Bienvenida la alarma social, aunque sea motivada por una reacción primaria, tal vez con deje machista; bienvenida si sirve para tomarnos en serio el consumo de alcohol en menores, sean chicos o chicas; no son razones estéticas, prejuicios culturales o el pequeño diferencial de vulnerabilidad lo que nos debe preocupar, sí la incorporación de un colectivo tan numeroso a una práctica que atenta contra la salud. ¿Qué nos llevó a ignorar o tolerarla desde las familias? ¿Por qué se ha permitido fomentar el consumo en aquellos que han visto en las chicas un filón comercial por explotar? En la respuesta probablemente encontremos el inicio de la solución.