La herencia cósmica del Planck

La jubilación del telescopio europeo deja para la historia espacial valiosos estudios sobre la edad del universo y la evolución de los astros


La Agencia Espacial Europea (ESA) ha destacado los logros de la sonda Planck desde su lanzamiento, en 2009, hasta esta semana, cuando ha puesto fin a su misión. El telescopio Planck ha ayudado a comprender mejor la historia del universo, desde una fracción de segundo después del Big Bang, pasando por la evolución de las estrellas y de las galaxias a lo largo de los 13.800 millones de años que tiene el cosmos.

El satélite ha pasado 4,5 años observando el firmamento para estudiar cómo evolucionó la materia cósmica con el paso del tiempo. El pasado sábado la ESA apagaba la sonda mientras que el Instrumento de Alta Frecuencia (HFI) había concluido su misión en enero de 2012, tras realizar cinco observaciones del cielo completo en paralelo con LFI.

Finalmente, el aparato ponía fin a su actividad el pasado miércoles, 23 de octubre, tras completar una serie de protocolos operacionales.

Semillas astrales

A principios de este año, los científicos que trabajan con los datos de Planck presentaron la imagen más precisa de la radiación cósmica de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), los restos de la radiación del Big Bang que quedaron grabados en el firmamento cuando el universo tenía apenas 380.000 años.

La señal CMB es la imagen más precisa de la distribución de masa en el universo primitivo. En ella se pueden detectar minúsculas fluctuaciones de temperatura que se corresponden con regiones que, en un principio, presentaban densidades ligeramente diferentes, y que constituyen las semillas de todas las estructuras, estrellas y galaxias que podemos ver hoy en día.

«Planck nos ha proporcionado la imagen a cielo completo de la señal CMB más precisa de la historia, con la que podremos poner a prueba una gran variedad de modelos sobre el origen y la evolución del cosmos», ha explicado uno de los responsables de la misión, Jan Tauber. Como resultado, Planck ha realizado el catálogo más exhaustivo hasta la fecha de los principales cúmulos galácticos, los mayores bloques constitutivos del universo. Planck también ha identificado los grumos de materia más densos y fríos de nuestra galaxia, fríos depósitos de materia a partir de los que se podrían formar nuevas estrellas en el futuro.

Observando más allá de la Vía Láctea y a través de la historia cósmica, Planck ha redefinido las proporciones relativas de los ingredientes que componen el universo. La materia convencional, de la que están formadas las estrellas y las galaxias, constituye apenas un 4,9 % de la densidad total de masa/energía del universo.

La materia oscura, que hasta ahora sólo se ha podido detectar de forma indirecta a través de su interacción gravitatoria con las galaxias o con los cúmulos de galaxias, constituye un 26,8 %, más de lo que se pensaba inicialmente. Por otra parte, la energía oscura, la misteriosa fuerza responsable de acelerar la expansión del universo, representa un 68,3 %, menos de lo esperado por los estudiosos. Estos datos también aportan una nueva cifra para definir la edad del universo: 13.800 millones de años.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

La herencia cósmica del Planck