Evo, ¿el nuevo señor de la coca?

Inauguró una fábrica de mate de coca con miras a la exportación, a pesar del fracaso de otras experiencias similares en el mercado interior


REDACCIÓN /LA VOZ

«Coca, sí. cocaína, no». Este es el eje central del discurso de Evo Morales, líder de los sindicatos cocaleros de Bolivia, que llegó a la presidencia del país en el 2006. La inminencia de elecciones presidenciales en las que aspirará a revalidar su cargo y las presiones de los cultivadores de coca del occidente del país para que detenga la política de erradicación de los cultivos ilegales que le demanda la comunidad internacional, están convirtiendo a Evo Morales en el primer agente comercial de los derivados legales de la milenaria hoja de coca andina.

Su discurso en la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), celebrada en Guayaquil (Ecuador) se centró en convencer a sus afines políticos para que le compren el bimate (mate de coca) que se produce en una planta industrial financiada por el Gobierno -costó 475.000 euros- y que fue inaugurada por el propio Morales el pasado 29 de julio. Esta planta, ubicada en Villa El Carmen, tiene capacidad para procesar 75 toneladas de hoja de coca al año y fabricar 1.500 cajas de mate de coca cada ocho horas.

La promoción de los derivados legales de la hoja de coca en los mercados de la órbita bolivariana no es caprichosa. La convención sobre estupefacientes de 1961 de la ONU solo permite la producción, importación, exportación, comercio y posesión de hoja de coca sin ningún alcaloide. La tecnología instalada en la planta boliviana no permite la extracción de los 12 que contiene la hoja, de los cuales solo uno se utiliza para la elaboración de la cocaína.

Esta no es la primera iniciativa del Gobierno de Evo Morales para promocionar la comercialización de los derivados de la coca.

Prefieren las hamburguesas

Otras dos plantas similares a esta para producir pasta de dientes de coca, refrescos como el llamado Coca Colla, bebidas energéticas, caramelos, panetones, todas financiadas por el Gobierno, se han visto forzadas a cerrar porque a los consumidores bolivianos -los únicos que tenían acceso a estos productos que legalmente no son exportables- no les gustan. «La gente prefiere la hamburguesa y el café», declaraba hace menos de tres meses el viceministro de Coca Desarrollo Integral.

Pero Evo Morales, que siguiendo el ejemplo de su mecenas Hugo Chávez, no quiere arriesgar su reelección el año que viene, mantendrá su campaña en pro de los derivados de la coca en un foro internacional que se celebrará en La Paz a partir del miércoles y en el que expertos debatirán sobre los valores de la hoja de coca como alimento, su influencia en la salud, y el control y la situación legal de la planta en la región. En paralelo al foro, se celebrará una feria-exposición de productos a base de coca llegados de Argentina, Perú y Colombia.

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