Pitones en el campo y leones en las piscinas de Galicia

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El Seprona alerta de la proliferación de fauna salvaje ilegal en la comunidad

19 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Atrás quedan los tiempos del palleiro en la finca, la amigable tortuga y el canario cantarín junto a la chimenea. El exotismo ha conquistado el corazón de los aficionados a las mascotas, que en algunos casos empiezan a pasarse de la raya alentados por las enormes posibilidades que ofrece el comercio ilegal de animales en Internet.

El sargento José Braña, destinado en la patrulla del Seprona de O Porriño (Comandancia de Pontevedra), alertó ayer a los veterinarios sobre la «proliferación de fauna salvaje ilegal». Pidió además «precaución» ante la presencia de ejemplares sin control «tanto en el medio rural como en las ciudades gallegas».

Tortugas

Braña, que participó en Rodeiro en el primer Encontro Seprona-Consello Galego de Colexios Veterinarios, comentó a La Voz de Galicia que en la comunidad ha aparecido «alguna pitón», aunque lo normal son tortugas y especies invasoras «como la cotorra argentina», con capacidad para desplazar a otras autóctonas.

Pero su experiencia en varias zonas de España le permite constatar la «gravedad» de un problema que crece de forma exponencial. Braña ha visto desde «leones marinos en piscinas privadas» hasta «una víbora de Gabón de dos metros, con colmillos de cinco centímetros y veneno para dar y regalar».

Los animales venenosos son «la última moda» en España, y sobre ello alerta especialmente el experto, que recuerda que hasta ahora los no ponzoñosos han aparecido en el campo porque los dueños se cansan y «no saben qué hacer con ellos». Algunas mascotas mueren en libertad, pero otras se adaptan bien. Entre las últimas apariciones destacables, «en Mijas se encontró un cocodrilo del Nilo de dos metros y medio, y en Asturias acaba de aparecer la piel de una boa de cinco metros».

Más perros peligrosos

En otra ponencia, un responsable del Servicio Cinológico de la Guardia Civil constató que el incremento de perros peligrosos en Galicia durante el 2012 fue de entre un 12 y un 15 %, en función de las zonas, una circunstancia que carece de momento de explicación oficial, pero que resulta inquietante también para los veterinarios.