La Lomce es una ley conflictiva, como todas las que se han aprobado en los años de democracia. Estos son algunos de sus aspectos más polémicos, algunos todavía nada claros.
La religión, clave en el fondo y la forma
El potente contenido religioso de la ley ha sido uno de los asuntos más criticados. Por ejemplo, elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que se daba con absoluta normalidad en la práctica totalidad de los centros, incluidos los confesionales, y por cuya continuidad apostó hasta el Consejo de Estado. Además, exige que la asignatura de Religión tenga una materia alternativa evaluable (para que los niños no se dejen de apuntar a Religión para evitar clases y notas), un asunto del que hizo bandera la Iglesia católica. Y otro aspecto polémico es el mantenimiento de las subvenciones a los colegios que diferencian por sexo (en Galicia vinculados al Opus) y sobre lo que hay sentencias en contra.
Las reválidas, una forma de filtrar
La ley incluye cuatro reválidas: en segundo y en sexto de primaria, al terminar la ESO y la alternativa a la Selectividad. Para los críticos es volver al pasado y para el ministro es una forma de control de la calidad y de detección de problemas entre los estudiantes.
Crisis autonómica
No se sabe cómo quedará al final, pero la capacidad de Madrid para imponer el temario en las llamadas asignaturas «troncales» es de los asuntos que más revuelo causó. Además se protege el uso del castellano en todo el territorio nacional, aunque aún no se sabe hasta qué punto.
Más competencia y menos control parental
La ley fomenta la competencia entre los centros, lo que podría perjudicar a los que atienden poblaciones de riesgo. Y deja sin poder ejecutivo al consejo escolar, formado por padres y hasta políticos.