20 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Un alto cargo italiano, bien relacionado con la curia vaticana y que ayer asistió como invitado a la misa, me comentaba sus dudas acerca del papa Francisco. A su juicio, no es lo mismo ser el arzobispo de Buenos Aires que el obispo de Roma. Un pontífice tiene que hacer frente al gobierno diario de la Iglesia y sus estructuras, que son complejas, y se necesita algo más que espontaneidad y buenas intenciones para afrontar ese reto. Hasta ahora, le hemos oído citar términos como pobreza, perdón, humildad, bondad... pero tendrá que hablar de pederastia, finanzas, filtraciones, secularización... Y más que palabras, lo que la gente espera son hechos.