Muchas improvisaciones y risas, y la mínima pompa

s. c. redacción / la voz

SOCIEDAD

Las joyas no son de oro, los zapatos son negros y están viejos y él ríe a todas horas.
Las joyas no son de oro, los zapatos son negros y están viejos y él ríe a todas horas. Afp / reuters < / span>

17 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿De plata la cruz del nuevo papa? ¡Qué va! Será de latón». Lo decía estos días un jesuita preguntado sobre las joyas del nuevo pontífice. Y es que si algo sorprende de Francisco es su austeridad. El Vaticano ha contado anécdotas que deben ser tomadas por ciertas, pero en Internet circulan otras muchas cuya veracidad no se puede comprobar aunque, como dicen en Roma «si non è vero, è ben trovato». Por ejemplo, los zapatos. Son negros y son suyos, aunque en la Sala de las Lágrimas tenía siete pares rojos de distinta talla para elegir. Hay dos versiones sobre el calzado: que se los regaló la viuda de un sindicalista -herencia de su esposo- o que un grupo de obispos de la diócesis decidieron comprárselos porque los suyos estaban rotos y no querían que fuese a Roma así. El aspecto de los zapatos da la razón la primera historia.

Y luego está la risa. El chiste, ese «han trabajado, ¿eh?» que no pudo reprimir en medio del discurso a los periodistas. El papa no parece capaz de adaptarse íntegramente a un texto escrito ni a seguir el protocolo. Es otro estilo, muy franciscano, de quitarle importancia a su persona porque, como él mismo dijo, el centro de la Iglesia no es Pedro, es Jesús.

un estilo «marciano» en san pedro