El nuevo papa: ¿Cuánto dura un cónclave?

La reunión más larga tuvo lugar en el siglo XIII y duró tres años; el cónclave más breve se resolvió


La maquinaria del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI ya está en marcha. Tras la renuncia del papa, los cardenales celebraran el próximo lunes la primera reunión preparativa de cara al cónclave del que saldrá el nuevo papa.

La normativa vaticana establece que el cónclave de cardenales debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la Sede Vacante, pero el ya expapa emitió un documento por el que autorizaba al colegio cardenalicio a adelantar la fecha del cónclave en cuanto todos los miembros del mismo se encuentren en Roma.

La duración del cónclave no está determinada de antemano. Se celebra en el interior de la Capilla Sixtina del Vaticano. Allí, los cardenales se reúnen y comienzan la deliberación. Votan una vez el primer día del cónclave. Y desde entonces, hay cuatro votaciones diarias. Dos en la sesión de mañana y dos en la de tarde.

El elegido por el cónclave debe recibir dos tercios de los votos totales. Hasta 2007, si tras 34 votaciones no se lograban los apoyos suficientes, podría haber nuevo papa si alguno de los candidatos del cónclave obtuviese la mayoría absoluta. Pero Benedicto XVI, con el objetivo de que el nuevo papa tuviese un amplio respaldo, modificó la legislación y mantuvo la mayoría de dos tercios en todo caso.

Curiosidades de los cónclaves

Casi mil años de cónclaves dan para mucho. Hay anécdotas de todos tipos. Elecciones de tres años, un ermitaño convertido en papa de la noche a la mañana, un papa casado que se instaló en la Santa Sede con su mujer e hijos...

El cónclave más largo. Tras la muerte de Clemente IV, en 1268, los cardenales se dieron cita en el palacio de Viterbo, cerca de Roma. Entre dudas y presiones políticas, el cónclave se alargó tanto que acabó con la paciencia de los vecinos de Viterbo. Primero los encerraron, ya que en aquel momento, los votantes aún podían salir de la sede de la votación mientras esta se llevase a cabo. Luego, les racionaron la comida, y hasta les quitaron el techo del palacio para que la lluvia y el frío mellasen aún más la moral de los cardenales del cónclave. Finalmente, tres años después, eligieron a Gregorio X.

El cónclave más corto. Fue en 1503. Se convocó para suceder a Pío II, que duró menos de un mes en el cargo, al que ya accedió gravemente enfermo de gota. En apenas diez horas, los cardenales eligieron a Julio II.

El papa ermitaño. Menos de un siglo después, llegó otro de los cónclaves más curiosos. Fue el último que no resultó un cónclave propiamente dicho, ya que, a partir de entonces, los cardenales estuvieron realmente encerrados bajo llave. Fueron necesarios dos años de deliberación para escoger a Pietro de Morrone, un ermitaño que había fundado la Orden de los Celestinos (su futuro nombre de papa) en una cueva de los montes Abruzos. Escogió el nombre de Celestino V y solo permaneció cinco meses en el cargo. Dimitió por las presiones políticas y volvió a la cueva que había dejado para ser papa.

El papa casado y con hija. Antes de ordenarse sacerdote, Adriano II se había casado y tuvo una hija. Fue elegido dos veces antes de aceptar, pero rechazó el cargo. Finalmente, a los 76 años, aceptó la silla de Pedro.

El cónclave de Benedicto XVI, el segundo más breve del último siglo. En 2005, apenas dos días y cuatro votaciones bastaron para elegir a Joseph Ratzinger. Solo hubo un precedente más breve, en el cónclave de 1939, con la elección de Pío XII, en la que bastaron tres intentos.

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