La Xunta debe actuar en el 19 % de las llamadas al teléfono del menor

Elisa Álvarez González
elisa álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Los profesionales recuerdan que la crisis no incrementa el desamparo

25 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde junio de este año, el Teléfono de la Infancia, que funciona en Galicia desde el 94, se ha unificado en toda Europa de manera que existe un único número, el 116111, al que pueden llamar profesionales, familiares o vecinos que constaten posibles situaciones de desprotección o conflicto social hacia un menor.

En Galicia lo han hecho este año 1.252 personas, la mayoría para solicitar información o asesoramiento, por lo que la llamada se soluciona con atención directa por parte de los expertos que contestan a este teléfono. En uno de cada cinco casos, en concreto en el 19 %, hay que derivar la denuncia a los servicios sociales, gabinetes de orientación familiar o solicitar la intervención de los equipos de menores, algo que ocurrió en 211 situaciones, el 17 % del total.

La subdirectora xeral de Familia e Menores de la Xunta, Emmanuela Díaz, recuerda que muchas de las llamadas proceden de niños o adultos por procesos de separación, porque los progenitores se pelean o porque riñen al niño. «A veces simplemente lo hacen para preguntar y muchas de las llamadas se solucionan con una atención directa, pero para eso está el teléfono, para discriminar», apunta.

No obstante, en el 10 % de los casos existe una comunicación o sospecha de maltrato, que casi siempre se corresponde con un abandono físico o negligencia. En 23 de los 126 casos la denuncia era por malos tratos físicos, mientras que en 12 por una situación de riesgo social.

Cuando se recibe una llamada en esta línea atendida por profesionales de los servicios sociales se aplica un protocolo para determinar su prioridad. Si se trata solo de un asesoramiento se hace en el momento, y si existe la necesidad de una intervención se clasifica en tres niveles según el peligro de la situación. Es en este caso cuando intervienen los equipos para comprobar el estado del menor y tomar las decisiones oportunas.

Una de las ventajas de esta línea es que está operativa 24 horas y actúa como elemento de derivación para el internamiento de menores en fin de semana, por ejemplo, por lo que las fuerzas de seguridad la usan cuando hay que retirar a un menor de su hogar de modo urgente para saber a qué centro se deriva.

La crisis no influye en el desamparo del menor y en el maltrato. Aumentan las peticiones de ayudas, explica Emmanuela, pero no la desprotección al menor. De hecho, entre el 2009 y el 2011 los casos de tutelas bajaron de 1.850 a 1.750 y a principios de noviembre de este año la cifra se situaba en 1.428.