Curso de Derecho del 57, aula 4

Elisa Álvarez González
e. álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

XOÁN A. SOLER

Un total de 53 licenciados de Universidad de Santiago recordaron anécdotas y vivencias en las bodas de oro de la promoción 1957-1962

16 sep 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Ahora es el aula 8 de la Facultad de Historia, pero hace medio siglo era el aula 4 de la única Universidad que había en Galicia, donde se impartían las clases de Derecho.

Comenzó la reunión con el mismo rigor de hace cincuenta años, pasando lista mientras los alumnos alzaban la mano a la voz de «presente». Ya no estaban todos, han fallecido una treintena y un número similar excusó su asistencia. Pero en las bancadas corridas de la facultad compostelana, los recuerdos y las anécdotas no tardaron en salpicar el acto de celebración de las bodas de oro de la promoción de Derecho 1957-62.

«Era la universidad en la que todavía se le decía ??usted lo pase bien?? al profesor cuando te lo encontrabas por la calle, todos acudíamos con corbata a clase, a los novatos los llamaban futricas y aún existía la hora del paseo», explicaba José Luis Rodríguez Villasante, jurídico de la Armada y actual director del Centro de Estudios de Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja. «Una universidad donde los tíos y las tías todavía eran los hermanos y hermanas de los padres; y lo más parecido a un ordenador era don Álvaro d?Ors», explicó con humor.

Hubo momentos para acordarse de los compañeros, como de Maximino Rodríguez Fernández, quien no pudo venir desde Celanova y a quien la clase recordó como el alumno más querido y brillante, ya que logró 21 matrículas de honor y sobresaliente hasta en Gimnasia. O de Manuel Pérez González, presente en el acto, líder y delegado de curso, que hasta convocó una huelga con éxito, en unos años poco dados a las movilizaciones.

Gerardo Landrove y Pérez González, ambos catedráticos universitarios hoy, llevaron a cabo unas breves intervenciones en las que recordaron la inocencia de los alumnos que en aquel tiempo accedían a la universidad. «Ahora -explicó Landrove- toda ciudad quiere un equipo de fútbol y una universidad».

El actual decano de Derecho, Luis Míguez Macho, señaló que han cambiado muchas cosas en esta titulación -el edificio, por ejemplo, ahora situado en el campus sur-, pero permanecen la institución y su espíritu. Finalmente, el rector de la USC, Juan Casares Long, cerró el acto recordando que la compostelana era una universidad extraña entonces, porque, pese a formar parte de las llamadas provincianas adonde los profesores acudían de paso para dar el salto a las grandes, en la de Santiago en cambio se quedaban muchos, «lo que se explica por la atracción que ejerce esta ciudad», finalizó el rector.

Era la universidad en la que se iba

con corbata a clase y los novatos

eran «futricas»