08 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La cirugía en pequeños con un peso de ocho kilos requiere de una enorme precisión, ya que los cirujanos deben conectar los vasos sanguíneos del riñón que se trasplante, de dos a tres milímetros, con los del niño para que el órgano reciba riego sanguíneo y mantenga sus funciones. «Tenemos una apuesta clara por trasplantar el riñón cada vez en edades más tempranas para favorecer el desarrollo del bebé y que gane peso pronto», subrayó Antonio Alcaraz, del Hospital Clínic de Barcelona.