Percebes como puños en Aguiño

SOCIEDAD

Durante la cita gastronómica se cocieron y repartieron, en unas cajas especiales, más de 1.500 kilos de percebe.
Durante la cita gastronómica se cocieron y repartieron, en unas cajas especiales, más de 1.500 kilos de percebe. fotos:< / span> marcos creo< / span>

Centenares de personas se pusieron las botas en la celebración dedicada al crustáceo

30 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«Faille un guiño ao percebe de Aguiño». Con este divertido lema se recibía ayer a los centenares de comensales que se dieron cita en la fiesta dedicada al crustáceo. Llegaban para ponerse las botas y disfrutar del sabor de un marisco que levanta pasiones y es capaz de impresionar a los paladares más exquisitos. Las colas para adquirir el manjar fueron constantes durante toda la jornada. Bajo un sol de justicia esperaban vecinos de la comarca de Barbanza y también turistas llegados de todos los lugares imaginables.

Un total de 1.500 kilogramos de percebe, cogidos con especial cariño por los profesionales de la cofradía de Aguiño, se pusieron a disposición de los presentes, que los comían como si fuesen pipas. Una flota de treinta empleados del restaurante Chicolino sirvieron el marisco recién hecho. Solo con oler el plato daban ganas de devorarlo.

Impresionada por la calidad del crustáceo se quedó Lourdes Pino, vecina de San Sebastián y veraneante en la hermosa costa barbanzana. Junto a su marido se empleaba a fondo por pelar el marisco y no dejarse nada dentro de la cáscara. Era la primera vez que estaban en la cita gastronómica, pero a juzgar por sus caras seguro que repiten. Y es que el percebe sigue siendo el rey del marisco.

Un presentación de nivel

Un plato de calidad necesita una presentación a la altura. Es por ello que ayer, en el puerto de Aguiño, los percebes se servían dentro de una elegante caja, provista de varios compartimentos en los que se separaba el crustáceo del pan y de los cachelos. Todo ello por 13 euros. Para los que se quedaban con hambre, también había empanada, y para quienes no conocían todos sus encantos, se repartió un folleto explicativo.