El interior también presume de playas

Ángel Palmou

SOCIEDAD

Los ríos gallegos se convierten en una buena alternativa para los que no pueden disfrutar de la costa

29 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

As Catedrais, Morouzos, Razo, Carnota, O Vilar, A Lanzada, Rodas... El litoral gallego está plagado de espectaculares playas de arena blanca y refrescantes aguas capaces de conquistar al bañista más exigente. Pero entregarse al gozoso arte de disfrutar en un entorno natural alternando los rayos de sol con los chapuzones no es algo exclusivo de la costa.

Menos propicias a los atascos de tráfico, toallas y sombrillas, y especialmente indicadas para aquellos que se llevan mal con el salitre, las playas fluviales se han convertido en una alternativa con grandes seguidores, incluso en aquellos puntos en los que el mar no queda demasiado lejos. Es el caso de Tapia, en el municipio coruñés de Ames, un espacio de ocio muy frecuentado también por los habitantes de Santiago. Esta playa dispone de todos los servicios -incluso, una piscina-, pero no es el único punto en el que el río Tambre anima a disfrutar de sus aguas. En Chaián, existen otras dos áreas recreativas -una en la orilla compostelana y otra en la de Trazo- y en A Ponte Maceira no faltan los bañistas dispuestos a disfrutar a remojo de un paisaje coronado por el puente antiguo que une Ames y Negreira.

En las comarcas del Deza y Tabeirós-Terra de Montes, los ríos Ulla, Deza, Arnego, Seixo y Castro proveen a vecinos y visitantes de multitud de puntos donde refrescarse. Algunas de las playas fluviales más concurridas y mejor dotadas son las de A Carixa (Merza, Vila de Cruces), Pozo do Boi (Vilatuxe, Lalín) y O Areal (Berres, A Estrada), pero la oferta es mucho más amplia. Cira, en Silleda; Ponte Vilariño y Carmoega, en Agolada; y Sanguiñedo, en Dozón, son otros parajes muy recomendables.

Para los vecinos de Lugo capital, a falta de playa fluvial en el casco urbano, la zona de Los Robles es uno de los puntos más socorridos cuando toca sofocar los calores veraniegos. Ya a las afueras de la ciudad, los bañistas pueden dirigirse a la zona conocida como O Piago, y por la provincia adelante los destinos se multiplican: A Magdalena, en Vilalba; A Peneda, en las afueras de Monterroso; Santa Isabel, en Outeiro de Rei, y A Cova, en O Saviñao, son solo una pequeña muestra de la riqueza lúdico fluvial lucense.

En Ourense, la playa da Antena, bañada por el Miño es el destino predilecto de los vecinos de la ciudad de As Burgas, pero la provincia es prolífica también en este tipo de instalaciones como bien saben los habitantes de Leiro, Ribadavia, Carballiño y Cartelle, entre otras localidades. En su extremo oriental, las zonas de O Malecón y de las Casas Baratas (en O Barco), Os Caneiros (Trives) y As Ermitas (O Bolo) ayudan a olvidarse del mar y a disfrutar del agua en un entorno, que como en el caso de la playa de Os Franceses (A Veiga) también sabe lo que son los abarrotes veraniegos.