Coordinación internacional


Una vez más, los japoneses nos dan ejemplo de seriedad a la hora de analizar una situación tan compleja como la sucedida tras el fuerte seísmo y el subsiguiente tsunami, no quedándose excusados por el origen natural de la tragedia y haciendo una crítica muy dura del comportamiento del Gobierno, la Agencia de Seguridad Nuclear Japonesa y Tepco, la compañía eléctrica propietaria de la planta nuclear. La recomendación final es tajante, excluyendo «soluciones cosméticas» y recomendando actuar sobre las raíces de los fallos. Con toda dureza califican el accidente de «Made in Japan».

Siempre que aparece la palabra crisis se observa la tendencia gubernamental a minorarla. El Gobierno japonés no fue una excepción. El veredicto del Parlamento japonés califica lo ocurrido de «connivencia entre el Gobierno, la Agencia de Seguridad y Tepco», fundada en una «actitud insular que ignora las normas internacionales, creyéndose ellos mismos en la verdad absoluta».

La lección más importante que se extrae de este riguroso informe está en la misma linea que la que publicó la Agencia Internacional de Energía Atómica: no se puede dejar diluir la responsabilidad del control de la situación de crisis entre el Gobierno, la Agencia de Seguridad y la compañía operadora de la central nuclear. En este sentido, solo la cooperación con otros operadores, nacionales e internacionales, puede aportar la alta experiencia requerida para tomar decisiones técnicamente tan complejas.

Por Ignacio Durán Catedrático de Física atómica USC

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