ROMÁNTICO YAMAMOTO
El japonés Yamamoto también apostó por el abrigo, pero en su propia versión, romántica y un particular. Las capas dan volumen, movimiento y sobre todo calor.
GALLIANO SIN GALLIANO
La colección era digna del gibraltareño y marcando la tendencia de este año: el pelo en exceso -como este abrigo- no es solo para las mujeres. Ya no.
VUITTON IMPECABLE
Nada se ha visto más elegante en París. Sí más divertido, o sorprendente, pero Kim Jones ha sabido sacarle todo el chic a Vuitton y al siglo XX para vestir a los hombres del XXI.
Pocas veces se ha visto tanto el color rojo-fresa en una colección masculina de invierno. En París volvió a fulgurar en gamas muy diferentes, y los tostados milaneses se convirtieron en verdes y marrones.
La jornada de ayer era la más esperada, con un Galliano sin Galliano pero manteniendo ese espíritu revisor de los iconos y transgresor en el fondo y la forma gracias a Bill Gaytten, su hombre de confianza. La firma presentó un hombre fuerte con amplios chaquetones en piel y pantalones de diferentes anchos; algún sombrero 100 % Galliano y una imagen global que recordaba a la Gran Guerra y los años veinte.
Cuero, siempre
Otro clásico de París, Yves Saint Laurent, apostó por un básico de la próxima temporada: el cuero. Es el astro, y en negro, que apenas permite el uso de otros tonos, como el blanco o su intermedio, el gris. No es de extrañar que el desfile tuviese por leit motiv el sexo y dinero, y los zapatos de barras plateadas lo decían sin palabras.
Como también se decía que el abrigo será la gran prenda que todos querrán tener. Es sinónimo de elegancia pero también de protección en tiempos de crisis y de estilo atemporal. El brasileño Gustavo Lins imaginó piezas dos en una, con abrigos reversibles, impermeables por un lado y de lana por el otro; y Stefano Pilati lo llevó, con la etiqueta Saint Laurent, de la cabeza a los pies.
Siempre dandies
Elegantes siempre, los hombres que mostraron la moda del próximo año en París son tan dandies como los de Milán, incluso en la versión Jean-Paul Gaultier. Cierto que el modisto imagina a sus modelos pintando grafitis y por eso mezclaba capotes y visones con impermeables.
Yamamoto también se ha dejado arrastrar por la ola de abrigos que se celebra en todos los desfiles. En su caso son más románticos, como era de esperar, y las capas se hicieron protagonistas indiscutibles, aunque sus creaciones siempre han de verse como un conjunto.
Curiosamente, la pasarela empezó como casi terminó -aún faltan desfiles, como el siempre esperado de Dior- con Mugler apostando por la masculinidad más absoluta del uniforme militar.