Los Obama abrieron oficialmente la temporada navideña con el encendido del árbol en los jardines de la Casa Blanca, más pequeño este año pero plagado de estrellas. El abeto procedente de Colorado de más de 12 metros de altura de los últimos 32 años se partió en febrero a causa del viento y tuvo que ser sustituido por otro, de Nueva Jersey, de casi ocho metros.
Ante un público mayoritariamente infantil, Barack Obama fue el encargado de iluminar el árbol, lleno de estrellas, como manda una tradición que se celebra desde 1923. Obama estuvo acompañado de la primera dama, Michelle, de sus dos hijas, Malia y Sasha, y su suegra, Marian Robinson, que vive con ellos en la Casa Blanca y a la que llamó cariñosamente «jefa».
Michelle se animó a leer un cuento navideño con el muñeco Kermit the Frog (la rana Gustavo), ante la atenta mirada de su marido y de las dos niñas.
La ceremonia también estuvo animada por Papá Noel y por las actuaciones de Big Time Rush y Black Eyed Peas, entre otros.
En un breve discurso, Obama abogó por aprovechar la Navidad para «reforzar el compromiso» con la familia, vecinos y amigos. Fotos, cartas y medallas iluminan este año la decoración navideña de la Casa Blanca, con espacio propio para los militares y sus familias.