El nodo de Santiago es un caso especial. Su apuesta ha sido la de integrar al personal y las plataformas de secuenciación genómica que aporta el Centro Nacional de Genotipado en la misma sede donde se ubica la Fundación Galega de Medicina Xenómica, que a su vez se ubica en el hospital clínico de Santiago. La interrelación y colaboración entre profesionales de distintos centros es lo que ha ayudado, por ejemplo, a llevar a Galicia a liderar en España el diagnóstico molecular de enfermedades, lo que supone un beneficio directo para los pacientes, en especial los aquejados de enfermedades raras de base genética.
«La colaboración con el CeGen ha sido fundamental, y ya no solo por las infraestructuras de análisis genómico que ha aportado, sino por el conocimiento que se ha generado. Es un grupo cohesionado de conocimiento que nos permite incorporar cosas nuevas en nuestro trabajo», explica Francisco Barros Angueira, jefe de laboratorio de la Fundación Galega de Xenómica, que depende de la Consellería de Sanidade.
Barros cita un ejemplo de esta colaboración: «Si yo necesito analizar 50 mutaciones, se lo pido y me lo hacen. ¿Qué hago sino tengo aquí este servicio? Tengo que irme a Alemania, cuando es algo que aquí podría arreglar con una conversación del compañero de al lado». Es un modelo que destacan otros centros.