Continúa sin saber la hora y el lugar exacto dónde cayó su satélite
25 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La odisea del satélite atmosférico UARS en su caída a Tierra se ha convertido en un expediente X para la NASA. Al menos a lo largo de la jornada de ayer, ya que anoche la agencia espacial aún no había sido capaz de determinar ni en qué lugar concreto ni a qué hora exacta los restos del ingenio se habían precipitado sobre la superficie terrestre. Solo había una cosa segura, que el satélite había ingresado en la atmósfera, donde se fue desintegrando hasta convertirse en chatarra, y que en torno a veinte piezas que sobrevivieron al rozamiento, de entre uno y 158 kilos, cayeron en la Tierra en torno a las 5.23 y las 7.09 horas de la madrugada en España. Sobre el resto reinaba la confusión y la especulación.
La primera nota oficial del suceso llegó sobre las diez y media de la mañana a través del Twitter de la NASA: «Confirmado que el satélite penetró en la atmósfera sobre el océano Pacífico. La hora y la localización precisa no se conoce». Más tarde, la página de la agencia, erigida en fuente oficial para informar sobre el acontecimiento, abundaba en la incertidumbre sobre el cuándo y el dónde, aunque ofrecía una mayor explicación: «El satélite entró en la atmósfera sobre el norte del océano Pacífico, frente a la costa oeste de Estados Unidos». Y lanzó un escueto mensaje supuestamente tranquilizador: «La NASA no tiene conocimiento de ningún informe de lesiones o daños a la propiedad». A falta de mayor información, a lo largo de la tarde de ayer se sucedió la especulación.
Desde Canadá, varios vecinos de la localidad de Okotoks (a unos treinta kilómetros de Calgary, en el oeste del país y cerca de la frontera con EE.?UU.) aseguraron haber descubierto dos piezas del satélite UARS. Una de ellas, al parecer, habría dejado a causa del fuerte impacto un cráter de un tamaño considerable, mientras que las primeras y supuestas estimaciones indicaban que a su paso dejó un campo de escombros.
La NASA, al menos hasta las diez de la noche, ni confirmaba ni desmentía. Tenía ante sí un nuevo expediente X.