La hambruna se extiende más allá de las fronteras de Somalia. Pablo Díez, delegado de la Cruz Roja en Kenia, asegura que cada día reciben a miles de refugiados en las regiones del noreste del país, afectadas también por una sequía sin precedentes.
-¿Cómo ha afectado la crisis alimentaria en Kenia?
-Hasta aquí ha llegado también la hambruna. No hay que olvidar que este país sufre, como Somalia, una sequía sin precedentes. La peor que aqueja a estos países desde hace décadas. En las regiones del noreste, donde trabajamos, existen cuatro campos de refugiados que albergan a unas 400.000 personas desplazadas.
-¿Qué labor desempeñan en estas zonas?
-Llevamos diez semanas suministrando alimentos por las zonas más afectadas, que son las regiones fronterizas. Hemos repartido cuatro toneladas de alimentos e invertido más de medio millón de euros en la extracción de agua y otras necesidades y tenemos prevista otra partida económica similar.
-¿Tienen problemas para distribuir esa ayuda?
-En Kenia no hay problemas para repartir la ayuda humanitaria porque no existen grupos guerrilleros como en Somalia; no obstante, sí hay altercados puntuales, derivados de la tensión social generada por la oleada de refugiados que está recibiendo este país.
-¿Por qué la hambruna ha cobrado estas dimensiones?
- Las causas de esta crisis alimentaria no se limitan a la sequía. Existe un grave conflicto armado en Somalia que está perjudicando a la población civil. Los milicianos de al-Shabad no permiten el flujo de ayuda humanitaria. Por otro lado, nos encontramos con el aumento del precio de los alimentos, sobre todo del cereal. A todo ello se le suma la frágil situación estructural en la que se encuentran estos países y el incremento del precio de los combustibles. La situación está desbordada.