150 vecinos colectan 25.000 euros para contratar a Panorama y París de Noia
29 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Me van a permitir que les dé un consejo: si no han estado nunca en Adragonte, no sé a qué esperan. Busquen una fecha porque es precioso. Es esta una pequeña aldea boscosa perteneciente al municipio de Paderne de apenas 150 vecinos que se ha hecho famosa por organizar una de las mejores verbenas del verano gallego. Cuando llega el día del Apóstol, los músicos de las orquestas que contratan superan en número a los vecinos del lugar. Son 110 casas y ellos solitos se rascan los bolsillos lo que haga falta para ser la envidia del contorno. Esta vez se pasaron. Se propusieron llevar a su pueblo a la madre de todas las verbenas, que es reunir en una misma noche, frente a frente, a la París de Noia y a Panorama; el Madrid-Barça del panorama musical gallego. La broma les salió en un pico, pues solo esas dos formaciones musicales les cobraron 25.000 euros. Y menos mal que les hicieron precio. A eso hay que sumar otro pico para otras dos formaciones.
Que aquí son parranderos salta a la vista. De hecho, trabajan todo el año para lograr un programa de festejos digno de una gran ciudad. Liderados por Fernando Castro, presidente de la comisión de fiestas desde el 2006, se pasan el año organizando saraos de todo tipo, como competiciones de tiro al plato, churrascadas y loterías para que, llegados al 24 de julio, la broma no se dispare. «Que al final siempre se dispara», pero ahí están los dos bochinches para cuadrar las cuentas. Cobran las cervezas como un Borgoña, pero algo habrá que sacarles a los venideros, que «algo tendrán que poner para disfrutar de un programa como este».
Esto de pagar las fiestas a escote no se inventó en Adragonte. Viene de viejo. Incluso hay lugares, como en las parroquias de Morás, en Arteixo, donde los vecinos llegan a pagar 450 euros por casa. Lo que hace un gallego por montar una buena fiesta es digno de ver. Es un espectáculo, si cabe, mucho mayor que el de las propias fiestas. En Adragonte no lo hacen, pero pásmense con lo que llegan a hacer algunos para que ningún vecino se escabulla. Hay comisiones por ahí que cuelgan en los bares el censo con lo que puso cada uno para la fiesta. Y ay del que su casilla aparezca vacía, que dé gracias al cielo si su castigo se queda en el más absoluto de los desprecios. En Adragonte, en cambio, no hay listas. En junio se dice lo que van a costar las fiestas, se divide entre 110 casas, y nadie protesta. ¿Qué tiene esta gente que no tenga el resto? «Moitas gañas de festa», dice Fernando Castro.
alberto mahía