La primavera despierta en nosotros aquellos buenos propósitos (dejar de fumar, hacer deporte, perder unos kilos...) que con el comienzo del año nos formulamos, pero que el cocido y el carnaval nos hicieron olvidar entre disfraz y disfraz. No podemos demorarlo más. Otros tres meses y tendremos que despojarnos de la ropa y no habrá bikini ni bañador que oculte los efectos secundarios del lacón con grelos y el sofá. Comprendes que Borges huyese de los espejos. ¡Quedan tres meses y quizás no está todo perdido! Plan de choque: dieta, ejercicio físico e incluso algún retoque.
Los datos son elocuentes. Uno de cada cuatro españoles ha decidido ponerse a dieta pensando en el verano, aunque los expertos advierten de los elevados riesgos de las dietas milagro y el deporte sin control. Dos de cada diez gallegos presentan obesidad, y cuatro de cada diez, sobrepeso, si bien su dieta es equilibrada. Es decir, nuestro problema radica en que cada vez hacemos menos ejercicio.
Empezar es una buena noticia porque aumenta la autoestima y contribuye a mejorar la salud. Aprovecha tu motivación para echarle un órdago a tu estilo de vida. Vence resistencias, formula objetivos alcanzables y con disciplina y constancia nadie te reconocerá dentro de unos meses. Hay que aprovechar el comienzo para mantenerlo tras el verano. No existen milagros, solo disciplina. El ejercicio bien hecho provoca beneficios que superan la mera estética. Son los sociales y psíquicos.
No te agobies; poco a poco, pero haz deporte por ti.