El cesto se queda en Shanghái

Andrés Losada REDACCIÓN.

SOCIEDAD

El pabellón español de la exposición universal se mantendrá en la ciudad china como referente de la arquitectura

03 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Los chinos se han quedado prendados del cesto, como popularmente se conoce al pabellón español en la Exposición Universal de Shanghái, que en vez de ser destruido se mantendrá como un referente de la arquitectura contemporánea en la ciudad asiática. Un honor que de momento solo otro país -Italia- comparte, aunque el comité organizador de la Expo 2010 negocia con los propietarios de los edificios de Rusia, Arabia Saudí y Francia para que estos también continúen.

El pabellón español es un proyecto del Estudio Miralles-Tagliabue, radicado en Barcelona y fundado por el arquitecto catalán Enric Miralles (1955-2000) y la milanesa Benedetta Tagliabue (que lo dirige tras la muerte de su marido). Con un presupuesto de 18 millones de euros, tiene una superficie útil de más de 7.500 metros cuadrados y combina las últimas tecnologías con la utilización -a una escala jamás usada- de un material tradicional, el mimbre, que recubre íntegramente su fachada. Según Tagliabue, «el tejido en fibras naturales, una técnica artesanal de tradición global utilizada tanto en Oriente como en Occidente, se convierte en hilo conductor entre España y China». Aparte del revestimiento de la fachada, toda la obra emplea materiales naturales sostenibles.

Millones de visitantes

El recinto fue uno de los más visitados en los seis meses de la Expo (recibió siete millones de personas). Mostraba en tres grandes salas un documental sobre la «España actual», ideado por el cineasta español Bigas Luna, así como una muestra de fotos sobre la «España del pasado», que diseñó el también director de cine Basilio Martín Patino. Para la «España del futuro», la directora de cine Isabel Coixet dispuso un bebé gigante llamado Miguelín, que se convirtió en uno de los símbolos de la Expo y que también fue donado por España a la metrópoli china, que lo exhibirá en un museo.

Shanghái eligió como hilo conductor para su exposición universal uno de los grandes desafíos globales de la humanidad, la vida en las ciudades. Si en el año 1800 tan solo el 2% de la población vivía en ciudades, ese porcentaje había crecido ya en 1950 hasta el 29% y, según datos de la Organización de Naciones Unidas, este año alcanzará el 55% de la población mundial.