La de Marta es una de las dos familias gallegas que, según cuenta, tienen abierto un proceso penal por abandono de sus hijos. El suyo está en estos momentos en la fase de diligencias previas en un juzgado de Betanzos. «Ya hemos ido a declarar y parece que la jueza ya ha remitido algo a la Fiscalía. A su vez, el ministerio público ha pedido más documentos y pruebas. A veces complican las cosas para que la vía no parezca fácil, pero al final sobreseen el caso», explica.
Entre los papeles que han solicitado está un certificado que ha de emitir el Ministerio de Educación de que los estudios que realizan en casa, tal y como apunta, pueden ser homologables. «Hasta el último curso de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO) pueden entrar en cualquier curso cuando vean. Luego hay más métodos de homologación», comenta.
Esta madre de Sada explica que este tipo de procesos acostumbran a darse cuando los pequeños son desescolarizados porque cuando nunca han ido a un centro es menos común, salvo que alguien lo denuncie. En su caso, dos de sus hijos habían ido al colegio.