La edad ya no se mide en años

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN/LA VOZ.

SOCIEDAD

Un estudio alerta de que los países no pueden ver a su población mayor de 65 como una carga sociosanitaria

15 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un país que calcule su gasto sociosanitario futuro en función del equilibrio entre población mayor y menor de 65 años comete un error. Esta es la teoría que sustentan expertos del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA), de Austria; la Stony Brook University, de Estados Unidos, y el Vienna Institute of Demography, y que publicaron recientemente en Science.

Warren Sanderson, profesor de economía, firma un estudio en el que se cambia edad por dependencia . Según explica, los índices tradicionales que barajan los Estados se basan en enfrentar personas activas frente a jubiladas; a estas se les considera, en conjunto, usuarias de los servicios sociosanitarios de la comunidad. Sin embargo, Sanderson apuesta por otra relación, la de personas necesitadas de ayuda frente a quienes pueden darla; y es que en ambos grupos puede haber gente de 40 años o 70.

Si se pasa de un tipo de previsión a otro, dice el trabajo, uno comprueba que los índices de previsión del consumo sociosanitario caen en picado: son hasta cinco veces menores. Según esto, en Gran Bretaña, por ejemplo, se prevé un aumento sostenido de la población mayor de 65 años desde ahora hasta el 2050 (índice OADR en el recuadro), pero en cambio la previsión de adultos con dependencia (índice ADDR en el cuadro) se mantiene, y es muy inferior. Sanderson lo explica así: «Aunque la población británica es cada vez mayor, también es probable que sea más saludable, y estos dos efectos compensarse entre sí».

A los 65, sin limitaciones

Esta teoría economicista no hace más que reflejar una realidad que geriatras y trabajadores sociales ven cada día: una persona que se jubila (media Europa apunta como edad futura los 67 años) «no tiene por qué tener limitaciones» para desarrollar ninguna actividad, ni física ni mental. Lo dice José Carlos Millán Calenti, médico geriatra y director del Grupo de Investigación Gerontológica de la Universidade da Coruña.

Es cierto que conforme se cumplen años el cuerpo y la mente pueden deteriorarse, pero hay que partir de la base de que «un hombre de 60 años en Europa occidental tiene hoy la misma esperanza de vida que uno de 43 en el siglo XIX», según Sanderson. Y Millán apunta que no se debe usar el término vejez «antes de los 80 años».

Para poder disfrutar de una etapa vital tan interesante o más que las anteriores, los expertos aconsejaban prepararse. Eso supone cuidar su salud -evitar el sobrepeso, hacer ejercicio, controlar el colesterol, la tensión- asumiendo que un cuerpo bien cuidado puede durar muchos años, decenas, sin problemas; tener cierta actividad mental -charlar con los amigos, ir al teatro, leer libros, hacer sudokus-; y mentalizarse de que la jubilación es un momento de plenitud. Para eso, aconsejan acudir a los centros cívicos municipales, las asociaciones de jubilados o cualquier entidad que apueste por el envejecimiento activo.