Una mujer en coma irreversible da a luz a un bebé en Italia

María Signo ROMA/LA VOZ.

SOCIEDAD

La vida de la madre fue mantenida de forma artificial para que naciera el bebé

30 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque llevará el nombre de su madre, Idil no la conocerá nunca. Lo que su padre le contará cuando sea mayor es que es hija de un milagro. El último mes de su gestación lo ha pasado en el vientre de su madre en coma, mantenida con vida tan solo para que la niña pudiera ganar algunos gramos más y que pudiera nacer en las mejores condiciones posibles. El milagro ha tenido lugar en el Hospital Santa Anna, de Turín, gracias a un equipo de ginecólogos dirigido por la doctora Tullia Todros.

Idil, que nació a las 11 horas del pasado lunes y pesó tan solo 800 gramos, está en terapia intensiva como es habitual en los recién nacidos prematuros. «Idil está bien», aseguraba ayer la doctora Todros mientras explicaba que habían decidido hacerla nacer con una cesárea cuando la gestación había entrado en la 28 semana, tras haber detectado que las condiciones de la madre habían empeorado. La última ecografía indicaba que el bebé había aumentado de peso en unos 200 gramos en las últimas tres semanas. Exactamente 12 horas después, su madre, que había sido desconectada de las máquinas tras el parto, expiraba.

El doctor Claudio Martano, responsable de la terapia intensiva donde se llevó a cabo el parto, se mostraba cauto sobre las condiciones de la recién nacida: «Necesitamos varios días para evaluar las condiciones de la pequeña, y también para ver si sobrevivirá. Y serán necesario meses para establecer si ha sufrido complicaciones».

Para su colega, el profesor Enrico Bertino, director de neonatología, esta es «una situación biológica muy particular», ya que no saben cuánto podrían haber influenciado las condiciones de la madre en las de la hija. «Nace de una madre que no está en vida desde hace mucho tiempo. Este es el único caso de este tipo que hemos tenido en los últimos años», según explica el especialista. Su colega Martano coincide al asegurar: «Nos encontramos ante un caso prácticamente único: hablamos de una beba nacida de una madre muerta desde hace un mes. Una mujer conectada a máquinas, alimentada artificialmente, enchufada a respirador, cuyos órganos sin duda sufrieron. El organismo sin vida de la madre puede haber desencadenado en el feto problemas que hoy no conocemos».

La madre, Idil Jimcala, de nacionalidad somalí, tenía 28 años de edad y este era su sexto hijo. Sufría un tumor en el cerebro que la había dejado casi ciega. Había llegado a Turín gracias a su cuñado, residente en esta ciudad italiana. En agosto, los médicos del Marie Adelaide confirmaron el diagnóstico hecho en su país, pero tan solo pudieron operarla para disminuir la presión del tumor sobre las fibras ópticas y devolverle la vista por poco tiempo. El cáncer estaba demasiado difundido y pronto las condiciones de Idil empeoraron hasta entrar en coma. Solo el empeño de los médicos del hospital turinés junto con los ginecólogos del Santa Anna, adonde fue trasladada en septiembre, hicieron posible tenerla con vida.

Durante este tiempo su marido Issa ha permanecido a su lado. En Somalia lo esperan otros cinco hijos, el mayor de tan solo 9 años. De momento están con la abuela, «anciana y enferma», explicaba en medio de la felicidad por Idil y la tristeza por la muerte de su esposa.