A menos de cien días para la inauguración de la mayor exposición universal de la historia, el pabellón español sobresale entre los de los demás países participantes
01 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghái, un edificio espectacular que ya antes de su terminación ha sido bautizado como «cesto» por los medios de comunicación chinos, empieza a tomar forma cuando faltan menos de cien días para la inauguración de la muestra. La Expo 2010 abrirá sus puertas el 1 de mayo y por sus dimensiones, número de participantes y expectativas está llamada a ser el mayor evento de este tipo de la historia. Con ello, el gigante asiático dará un paso más para afianzar su imagen internacional, tras el éxito que obtuvo con los Juegos Olímpicos de Pekín, en el 2008.
Para realizar el proyecto básico y de ejecución del pabellón, la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales organizó en el 2007 un concurso público de primeras ideas al que se presentaron 18 de los estudios de arquitectura españoles de mayor proyección internacional.
El jurado eligió el proyecto del Estudio Miralles-Tagliabue, radicado en Barcelona y fundado por el arquitecto catalán Enric Miralles (1955-2000) y la milanesa Benedetta Tagliabue (que lo dirige tras la muerte de su marido). Entre sus proyectos más emblemáticos figuran el Parlamento de Escocia, la sede de Gas Natural y el mercado de Santa Caterina, ambos en Barcelona, y la reforma del barrio portuario de Hamburgo.
Con un presupuesto de 18 millones de euros, el pabellón tendrá una superficie útil de más de 7.500 metros cuadrados. Su construcción combina las últimas tecnologías con la utilización -a una escala jamás usada- de un material tradicional, el mimbre, que recubrirá íntegramente su fachada. Actualmente ya se ha levantado la estructura de 25.000 metros de tubo de acero que soportará grandes placas de mimbre.
Tagliabue ha pretendido con su propuesta huir del concepto tradicional de caja contenedora, abriendo paso a grandes espacios que permitirán un tránsito fácil y fluido. «La plaza es para la ciudad lo que el patio para la casa, un lugar de respiro, de relax y de fiesta», explica la arquitecta.
Según Tagliabue, «el tejido en fibras naturales, una técnica artesanal de tradición global utilizada tanto en Oriente como en Occidente, se convierte en hilo conductor entre España y China». Aparte del revestimiento de la fachada, toda la obra emplea materiales naturales sostenibles.
Auditorio y bar de tapas
Además de los espacios destinados a albergar los contenidos expositivos, el pabellón contará con un bar de tapas, instalaciones para celebrar actos y recepciones oficiales, un auditorio con capacidad para 150 personas, sala multiusos equipada con traducción simultánea, una sala de prensa con estudio para emisiones audiovisuales y espacio de apoyo a las empresas con salas de reuniones y despachos.