El primer día de la Arroutada Party ha reunido a 500 apasionados de los juegos ?y los ordenadores, que pasarán todo el fin de semana conviviendo en el Coliseum
10 oct 2009 . Actualizado a las 22:15 h.Los 500 asistentes a la Arroutada Party que ayer se adueñaron del Coliseum coruñés están empecinados en llevarles la contraria a todos los sociólogos y psicólogos. Mientras muchos de estos señalan que el ordenador empleado de forma obsesiva fomenta el aislamiento social y la incomunicación, ellos le dan la vuelta a la tortilla y se reúnen para algo tan paradójico como practicar ese supuesto aislamiento en grupo. Es más, más allá de las ventajas que proporciona la infraestructura y los asistentes al encuentro -banda superancha, conocimientos de los más veteranos, conferencias-, el interés más común a todos es el mismo: conocerse.
«No es lo mismo jugar en red por Internet que tener aquí la persona contra quien juegas y no poderle dar una colleja si hace algo malo», explica bromeado Sahib Vázquez. Ese es el motivo que le lleva a venirse desde Lugo a pasar el fin de semana rodeando de cientos de fans de la informática. «Mucha de esta gente la conoces de chats y esas cosas y aquí la ves en persona», señala mientras aclara que todos los asistentes llevan una tarjeta con dos datos: el Nick (alias que se usa para Internet) y el nombre real.
Rock y patatas fritas
En las mesas, los ordenadores se entremezclan con las mochilas, los sacos de dormir, los envases de patatas fritas y bollería e incluso alguna botella de licor café. «Dicen que no venden cerveza, así que a ver si las traemos de fuera», comentaba un joven a su grupo de amigos con un gesto que presagiaba un gran fin de semana por delante. Otros estaban preocupados por el confort y en consecuencia desplazaron al coliseo colchones hinchables, ventiladores o cojines para las sillas. Todo ello amenizado por una selección de clásicos del rock de los sesenta y setenta en el que se podría escuchar desde The Animals a Jethro Tull hasta la Creedence Clearwater Revival.
Lo vivido ayer solo es un adelanto de la jornada cumbre. «Mañana -decía Marcos Fariña, refiriéndose a hoy- será el gran día. Cuando llegue la noche tendremos la máxima asistencia». La meta está en reunir a 1.500 personas. Para ello este año se ha eliminado uno de los requisitos: no es necesario que todos los asistentes acudan con equipo informático, admitiéndose acompañantes no informatizados. «Todo va bien, yo creo que sí que llegaremos».