Una clínica de Estados Unidos ayuda a los adictos a los videojuegos e Internet a superar su dependencia a base de terapia y paseos por el bosque
30 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El estadounidense Ben Alexander nunca imaginó que su fascinación por el videojuego World of Warcraft acabaría costándole su carrera. Y es que lo que comenzó siendo tan solo un pasatiempo se convirtió con el paso de los años en una obsesión que lo llevó primero a dejar su trabajo, más tarde a no contestar las llamadas de su familia y, por último, a olvidarse de comer. «Podía pasar 16 horas enfrente de la pantalla solo pasando niveles».
Su caso, recogido esta semana en la revista Time, es solo uno de los muchos que cada año se tratan en la clínica Restart, una institución que nació hace diez años en Estados Unidos y que trata únicamente a personas adictas a las nuevas tecnologías.
Lo que hace original a este centro de desintoxicación es que, al contrario que otras clínicas, Restart solo acoge a personas cuya adicción esté relacionada con los ordenadores o el uso indebido de los teléfonos móviles. «El principal problema es que cuando uno reconoce que es adicto te suelen encerrar en el mismo sitio que a los drogodependientes o los alcohólicos, cuyo problema no tiene nada que ver con tuyo», afirmó Ben, quien antes de ingresar en Restart había pasado por otros dos centros de desintoxicación que no tuvieron éxito en tratarlo.
La clínica está ubicada en el estado de Washington, el mismo donde se encuentra la base operativa de Microsoft. Para poder ingresar en el establecimiento los pacientes deben realizar una solicitud y pagar 15.000 dólares (unos 10.000 euros) al contado. A cambio un equipo de seis psicólogos se asegurarán de que durante 45 días el adicto no tenga ningún contacto con la Red, a la vez que tratarán de educarlo en el uso inteligente de las tecnologías.
«Como pasa con la mayoría de las adicciones el problema no es solo la droga en sí, sino el mal uso que hacemos de ella. Véase por ejemplo el alcohol. También la tecnología no es mala por sí misma, pero hay que saber racionarla», aseguraba a la publicación la encargada del centro, Hilarie Cash, que suele complementar el tratamiento con paseos por el bosque o actividades al aire libre.
¿Es la tecnología adictiva?
Lo cierto es que la primera vez que el mundo oyó nombrar el término adicto a los videojuegos en una investigación científica corría el año 1983. Desde entonces, sin embargo, poco o nada se ha avanzado en la investigación de una enfermedad que no todos los psicólogos aceptan como una patología en sí misma. Es más, para la mayoría de los expertos el uso compulsivo de los ordenadores suele encerrar problemas mayores, como por ejemplo una depresión o ataques de ansiedad.
Esta teoría choca de frente con la de investigadores especializados, quienes aseguran que el enganche a los ordenadores es una enfermedad en sí misma a pesar de que no venga recogida en el Manual de Estadística de Desórdenes Mentales.
Según Cash, además esta patología es especialmente peligrosa en Estados Unidos debido al tipo de vida que se hace ahí: «Se trata principalmente de una cuestión cultural. En China o Europa muchos de estos adictos juegan en cibercafés, lo que hace que el problema sea más fácil de detectar. Aquí, por el contrario, la gente juega solo en casa».
También EE.??UU. es el único país que de momento no reconoce el llamado «síndrome del jugador muerto», y que relaciona el uso abusivo de los videojuegos con una condición médica que puede llevar a la muerte. Desde hace años varios sucesos de este tipo ocurrieron en todo el mundo, como el caso de un hombre de 28 años de Corea del Sur que murió tras pasar 50 horas jugando a Starcraft casi sin parar. Precisamente el fallecimiento de varias personas tras pasar decenas de horas jugando a un videojuego llevaba recientemente a Holanda y China a abrir sendas clínicas para poder ayudar a estos enfermos a desengancharse del mando.