El carnaval es para el verano

M. V. / C. P.

SOCIEDAD

Ayer se celebró en Corme un entroido con más gente que en el de febrero. En agosto bailan disfrazados en Bueu, Vigo y, algo más lejos, en el londinense Notting Hill

31 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los vecinos de Corme volvieron a demostrar ayer que la originalidad corre por sus venas. Lo hicieron durante la celebración de las fiestas de San Roque con un particular desfile de carnaval que cogió desprevenido a algún que otro turista que, de no haber sido por las altas temperaturas de la noche, hubiese podido pensar que se había trasladado a pleno mes de febrero.

Pero no, seguían en agosto y por sexto año consecutivo los vecinos celebraron su doble ración de entroido. Mucho más exitoso, por cierto, que el «oficial», ya que ayer fueron muchos los visitantes que también se animaron a transformarse en los personajes más extravagantes. No faltaron tampoco las comparsas e incluso algún que otro tractor engalanado que llenó, más si cabe, de colorido la noche de Corme. Las fiestas, por cierto, continúan hoy con un programa mucho más habitual para el verano (misas, música y juegos para los más pequeños), pero aquellos que se hayan perdido el carnaval de agosto y gusten de celebraciones originales aún están a tiempo de vivir el adelantado fin de año que los cormeláns festejarán en unos días, coincidiendo con los Milagros. No faltarán ni las campanadas, ni el champán.

A pesar de lo extraño de la elección -en el caso de Corme, el fin de año y ahora el carnaval tuvo que ver con un apagón sufrido un 31 de diciembre- eso de que el carnaval se traslade al improbable mes de agosto no es nada nuevo. En Bueu, por ejemplo, se organizó una fiesta similar el fin de semana de Santa María y San Roque, y en Vigo fue una semana después; el caso es disfrutar del buen tiempo, divertirse y encontrar una excusa para convertirse en otra persona.

Estos carnavales emulan, de forma indirecta, a la que seguramente es la fiesta de disfraces extemporánea más conocidas de todas, el carnaval de Notting Hill, en el corazón de Londres. Este fin de semana el barrio más bohemio del imaginario inglés ha celebrado por todo lo alto su carnaval, un festival de color y ritmo caribeño en la circunspecta urbe británica, que nació como elemento festivo y unificador de culturas, allá por los años sesenta, cuando la inmigración en Londres era un fenómeno nuevo. Actualmente participan cerca de un millón de personas en la enorme fiesta.