Los restauradores gallegos reconocen que la situación económica ha provocado un descenso de hasta un 30% en el número de invitados a los ágapes nupciales
20 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.¿Sigue siendo rentable el negocio de las bodas? La ilusión del acontecimiento social más importante en la vida de los protagonistas del enlace matrimonial continúa siendo una gran fuente de ingresos para el sector hostelero. Pero la crisis también comienza a asomarse por la puerta del romanticismo y el poderoso caballero ya constituye un papel decisivo a la hora de contratar ciertos servicios.
Hoteles, restaurantes y pazos son los que se llevan la mejor parte, aún así la mayoría coinciden en afirmar que el número de comensales ha disminuido en los últimos años. En el caso del Hotel Meliá María Pita de A Coruña reconocen que el descenso es acusado: «Si antes las bodas eran de 150 o 160 personas, ahora son de 90 a 120. La reducción es drástica porque el cliente mira más a quién invita», asegura Alfonso Lara, director de la empresa hostelera, quien también afirma que la caída de este tipo de eventos es de un 15%.
El propietario del cátering Casa Otilio en Pontevedra, José Villaverde, reconoce que la crisis se nota principalmente en el número de invitados. Según Villaverde, la caída de comensales es de un 30%, cifra que también apoya el Pazo de Santa Cruz de Mondoi, en A Coruña. En este local reconocen que la proliferación de establecimientos donde se realizan bodas también es un factor a tener en cuenta: «Notamos más la competencia que la crisis. Hace nueve años éramos dos y ahora la tarta se reparte entre más», aseguran en el Pazo de Santa Cruz, aunque también indican que son los propios invitados los que seleccionan a qué boda asisten, «la gente ya no está para gastar tanto dinero», indica el responsable.
En el Hotel Palacio del Carmen en Santiago también observan una reducción en el número de comensales, «de 150 personas se pasa a 130», asegura Miguel Tilve, director del centro. La situación es parecida en Lugo. Concretamente en el Hotel Torres de Núñez aprecian que se limita el gasto de los novios, aunque también reconocen que a las familias les gusta quedar bien con sus invitados. Ana María Núñez, gerente del hotel, apunta que no sabría decir hasta qué punto este descenso es provocado por la crisis económica. Considera también que existen otros factores importantes, como que «ahora son los novios los que pagan el banquete y las familias ya no son tan numerosas como antes». En cuanto a los establecimientos de Ourense, se observa un recorte en la contratación de los extras, sobre todo aquellos que están relacionados con la amenización musical y la barra libre.
Las excepciones
No todos los restauradores se ponen de acuerdo. En algunos casos como el Gran Hotel de La Toja o Casa Solla no notan la crisis en este tipo de eventos, como tampoco aprecian que los novios escatimen en el número de invitados. Aseguran que cada cliente intenta ajustar el presupuesto a su medida. «Lo que sí aprecia es que las bodas son más pequeñas, pero es una tendencia, más que consecuencia de la crisis», indica Pepe Solla.