La jornada previa a la disputa del Gran Prix de Carrilanas de Esteiro, previsto para esta tarde, estuvo marcada por la incertidumbre. A las manos de los organizadores llegó ayer un informe de la Jefatura Provincial de Tráfico de A Coruña desautorizando la competición, pero finalmente el alcalde muradano, Domingos Dosil, decidió seguir adelante con la convocatoria.
Hacia las seis de la tarde, cuando los bólidos eran conducidos al punto de salida para la pole position , una pareja de agentes de Tráfico llegaba a la villa esteirana y comunicaba a los organizadores de la prueba que no disponían de permiso para las carreras. Tal denegación se basaba, presuntamente, en un informe técnico de la Diputación y en la alteración del tránsito en un vial comarcal.
Los directivos de la Esteirana reclamaron la presencia del alcalde, quien se desplazó al lugar, y después de largas charlas con los organizadores y los agentes de Tráfico, decidió que prosiguiese el Gran Prix, aunque modificando el lugar de la meta, para evitar así colapsos en la carretera comarcal.
El presidente de la comisión organizadora, David Fernández, indicó que no se le había comunicado con anterioridad la prohibición, pese a tener solicitado oficialmente su celebración con antelación suficiente: «Ao parecer, hai un fax no concello prohibindo a proba, pero a nós ninguén nolo fixo saber». Otros miembros de la Esteirana culpaban abiertamente a la Diputación, y en especial a la presidenta de la Comisión de Cultura. A esas críticas no eran ajenos el alcalde, ni la concejala María Xosé Alfonso, quienes abiertamente decían: «Todos sabemos que a prohibición débese á mediación de Caridad González».
Tanto la Subdelegación del Gobierno en A Coruña como el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, negaron ayer tener algo que ver con la desautorización de las carreras que a media tarde de ayer llegó a manos de los organizadores del Gran Prix.